miércoles, 17 de agosto de 2011

PSICOLOGÍA & CONFLICTO ARMADO: secuelas psicológicas provocadas por el conflicto armado colombiano en niños en condición de desplazamiento forzado.


El conflicto bélico que flagela a nuestro país no termina cuando las tropas se retiran de los campos de batalla, la guerra genera en quienes participan en ella, daños y perturbaciones psicológicas que perduran en el tiempo y sus consecuencias tienden a manifestarse a través del proceso de desarrollo del individuo dentro de su comunidad. Por tal la razón, la Psicología en Colombia tiene un llamado y una responsabilidad histórica, de aportar reflexiones que atiendan a las necesidades de las diferentes comunidades, que han vivido en medio del conflicto político y social por más de 50 años. De esta forma la reparación integral, la intervención psicosocial, el restablecimiento y preservación de la memoria histórica, los criterios éticos, la emergencia y/o transformación de subjetividades, se convierten en desafíos y temas centrales para el ejercicio de la psicología.


La guerra en Colombia es una guerra en los niños. Los jóvenes han sido atraídos y forzados a entrar a las filas de los grupos combatientes, señalados como blancos y expulsados de sus hogares. El impacto del conflicto en los niños colombianos varía entre los diversos fragmentos de la población, tales como aquellos que viven en diferentes regiones, niños campesinos, indígenas y afrocolombianos, y aquellos que han sufrido el desplazamiento forzoso. La población desplazada está gravemente afectada por la seria crisis humanitaria que se vive a lo largo y ancho del país. Las medidas para proporcionar asistencia a los desplazados y sus familias han sido insuficientes, en consecuencia a esta situación, la población en condición de desplazamiento se ve enfrentada a graves situaciones de precariedad con pocas opciones de obtener ayuda. Adicionalmente, las poblaciones receptoras no reciben ayuda para aliviar la carga que supone el aumento de afluencia de población desplazada. Los niños y niñas en situación de desplazamiento se enfrentan constantemente a una gran variedad de dificultades, incluyendo la pobreza, la falta de acceso a educación y asistencia médica, tensión psicológica, verse forzado a trabajar, y otras violaciones serias a sus derechos.

Las respuestas del ser humano frente a eventos como la violencia, dependen esencialmente de las características individuales de la persona, de la percepción del acontecimiento, de los recursos psicológicos y estilos de afrontamiento, de la naturaleza y calidad del apoyo que encuentre en su entorno, de las características y severidad del hecho traumático y de su historia personal y social (Lozano y Gómez, 2004).

Es claro entonces, que el desplazamiento afecta de una manera vital al individuo que se ve expuesto a grandes traumas, llevando consigo inevitables huellas que quedan indelebles en la realidad del ser como desplazado y desarrollando ó incrementando conductas como el consumo de alcohol y de drogas, el aislamiento social, depresión profunda, disfunción familiar, laboral y social (CODHES, 1995, citado por Lozano y Gómez, 2004). Los eventos a los que son sometidas estas personas pueden llegar a generar efectos catastróficos en todas las esferas de su vida, yendo desde los problemas psicosomáticos, hasta los problemas de conducta, reduciendo así su capacidad de comprensión del fenómeno; no queriendo decir con ello, que las personas desplazadas no hagan una interpretación de lo sucedido, sino que en el momento en el cual se genera el desplazamiento, no se tiene claridad de lo que está sucediendo y por lo tanto no se tiene una forma de explicación coherente con la experiencia que se está viviendo (Lozano y Gómez, 2004).

Durante el desplazamiento las personas entran en contacto con otros grupos humanos y consecuentemente, con otras culturas y estilos de vida, esta situación implica la  reorganización de los roles familiares y culturales generan un cambio en las expresiones y manifestaciones afectivas; además, estas expresiones tienen connotaciones desadaptativas y adicionalmente su percepción respecto a las personas que los rodean cambia significativamente, ya que desarrollan un sentimiento de desconfianza con quienes no son de su región, mientras que frente a las personas que son de la misma región o de regiones cercanas generan un mecanismo de defensa para evitar ser agredidos o discriminados (Lozano y Gómez, 2004).

La guerra en Colombia es una guerra que trae funestas consecuencias en el desarrollo psicológico de los individuos, sus consecuencias se ven reflejadas en la formación de identidad, en tanto, ésta es una  construcción social que la persona adquiere, reproduce y legitima, es una elaboración del sujeto que, a lo largo de su existencia, ira modelando y quizá cambiando gracias a la disposición que mantenga con la sociedad, la cultura, el lenguaje y los discursos que dotan de sentido a una identidad particular; la identidad es una representación social que se construye en la acción y siempre frente a otro, es el reconcomiendo de ese nosotros, que se construye en la oposición y en la identificación de la diferencia. Dicha construcción de identidad, en nuestra sociedad esta atravesada por el conflicto armado y por la condición de desplazamiento y por las secuelas de la violencia (Bolaños, 2007).

Es en este punto en el que surge una figura denominada: la reparación y atención integral a víctimas del conflicto armado en Colombia, que  es competencia de muchas disciplinas científicas, entre las que sobresale la psicología, es característica propia del rol del psicólogo contribuir en este tipo de procesos, y considero que para que esta labor sea desarrollada de manera adecuada es necesario adentrarse en la problemática desde su génesis. 

martes, 16 de agosto de 2011

Representaciones sociales

El presente escrito tiene como propósito dilucidar algunos aspectos fundamentales del concepto de representación social trabajado por varios autores en el marco de la psicología social. Las representaciones sociales hacen referencia al mecanismo en que los sujetos entienden los acontecimientos de la vida diaria, construyen el sentido común e interpretan y apropian  las realidades del medio ambiente y de las demás personas que hacen parte del entorno; la representación implica la forma en que se adquiere el conocimiento espontáneo, dado a partir de la experiencia, la información, conocimientos y modelos de pensamiento que recibimos y transmitimos a través de la educación y la comunicación con el otro. Las representaciones sociales orientan el comportamiento, determinan las formas de organización y comunicación con el otro, e incluyen contenidos afectivos, cognitivos y simbólicos.

Las representaciones sociales son formas de dar sentido, de explicar, de interpretar y de acoger la realidad. Las representaciones son las experiencias que los individuos imprimen a las realidades, que se construyen y se expresan en la interacción con otros y en la vida práctica.  Las representaciones sociales son un tipo de conocimiento que permite organizar y descubrir la realidad, facilita  a los individuos orientarse en su mundo material y social para apropiarse de él, y posibilita la comunicación entre los miembros de una comunidad al ofrecer un código de intercambio social.

Una representación es social debido a la función que desempeña: contribuye a la orientación de la comunicación entre pares gracias a la existencia de representaciones compartidas, crea una visión consensuada de la realidad y un marco referencial común, posibilita los procesos sociales, permite la construcción de la realidad en el intercambio con el otro, facilita el desarrollo de la identidad personal y social, y permite la construcción e intercambio de conocimiento a partir del sentido común.

Las representaciones son históricas, la influencia social se desarrolla en la niñez temprana, pero el proceso de formación es continuo y se extiende a  lo largo de la vida;  las representaciones sociales surgen en el contacto y en la interacción con el otro, el conocimiento siempre se producen a través de la interacción, la comunicación   y su expresión se vincula a los intereses humanos, las representaciones se derivan de la experiencia y son construcciones en proceso, versátiles y modificables, que le dan sentido a  la realidad a través del grupo social; las representaciones sociales condensan significados, son sistemas de referencia que nos permiten interpretar lo que sucede o dar sentido a lo inesperado; y puede ser entendida como un modelo explicativo que un grupo social atribuye a un fenómeno o contenido de su realidad, es una herramienta que permite crear vínculos entre la subjetividad y la vida social de los seres humanos.


Las representaciones sociales hacen referencia a la manera en que adquirimos conocimiento de sentido común, este conocimiento ingenuo se define como la forma de construcción social de la realidad. La realidad, es la cotidianidad de los seres humanos, es una construcción subjetiva que se constituye en el intercambio y en la interacción social e implica la elaboración de un mundo compartido en el que convergen gran cantidad de sentidos y significados.La realidad es el resultado de las actividades cognoscitivas y simbólicas desarrolladas por los sujetos en el marco de la colectividad. La realidad es relativa a la perspectiva desde donde tenga lugar, cada ser humano le atribuye características propias  obedeciendo a experiencias, prácticas, costumbres, tradiciones, creencias, ideologías, normas, valores, formas de comunicación, lenguaje, pensamientos, posición social, grupos de referencia, grupos de pertenencia, medio cultural e identidad.

La realidad de la vida cotidiana es intersubjetiva, se comparte con otros, necesita del lenguaje y de la comunicación como mediadores para crear, trasmitir y otorgarle sentido;  el conocimiento de la vida cotidiana es eminentemente social,  se produce a través de las relaciones que establecemos con objetos sociales ya conocidos. La comprensión de la realidad no está dada únicamente por la capacidad de interpretar significados, para intentar acercarse al conocimiento de la realidad debe tomarse en cuenta la influencia  que ejerce en la lectura de la realidad el marco social, cultural, económico, ecológico y el tejido de relación con el otro. El conocimiento de la realidad es un fenómeno complejo que se genera en circunstancias y dinámicas de diversas índoles y cuya construcción es multicausada.

Las representaciones sociales permiten entender la naturaleza del pensamiento social, facilitan el reconocimiento de los mecanismos y procesos de constitución del pensamiento colectivo,  -por medio del que las personas construyen y son construidas-, así mismo, nos acercan a la visión del mundo que las personas o grupos tienen, a través del acceso al sentido común, - que es la herramienta que la gente utiliza para actuar en la realidad-, también, nos permite entender la dinámica de las interacciones y aclarar los determinantes de las practicas sociales

La teoría de las representaciones sociales hace énfasis en la importancia de la colectividad, la comprensión de la realidad social a partir de la construcción social. Moscovici afirma que la relación entre sujeto y el objeto, tiene tres componentes que interactúan entre sí y participan activamente en el proceso: el sujeto, el alter –otros sujetos- y el objeto. En la relación del sujeto con el objeto también participan los demás miembros de la sociedad, son mediadores del proceso de construcción del conocimiento, de hecho, este autor afirma que la relación entre el sujeto y el grupo es más trascendente que la relación del individuo con el objeto  y que la relación de los otros con el objeto posibilita la construcción de significados.

Las representaciones hacen parte de la realidad social, contribuyen a su construcción y a su configuración, y producen efectos específicos en ella, las representaciones son pensamiento constitutivo, en tanto, se transforman en productos que intervienen en la vida social, como estructuras preformadas a partir de las cuales se interpreta la realidad; y son pensamiento constituyente, en la medida en que reflejan la forma de apropiación de los sujetos de la realidad,  quienes también intervienen en su elaboración, son sujetos activos.

En la formación de las representaciones sociales participan la cultura –creencias compartidas, valores, referentes históricos, memoria colectiva, identidad con la sociedad-, las fuentes de determinación –condiciones económicas, sociales, históricas y culturales- el conjunto de prácticas sociales que se relacionan con los procesos comunicativos y los mecanismos de anclaje y objetivización. La objetivación permite que lo abstracto se haga concreto y el anclaje hace que los significados se materialicen de manera que se hagan visibles y atribuibles a las personas y a los objetos.

La teoría de las representaciones sociales ha permeado las ciencias sociales porque constituye una nueva unidad de enfoque que unifica e integra lo individual y lo colectivo, lo simbólico y lo social; el pensamiento y la acción. La teoría de las representaciones sociales es una valiosa herramienta dentro y fuera del ámbito de la psicología social porque ofrece un marco explicativo acerca de los comportamientos de las personas que no se circunscribe a las circunstancias particulares de la interacción, sino que trasciende al marco cultural y a las estructuras sociales más amplias.

lunes, 15 de agosto de 2011

Niños & Niñas Trabajadores en Bogotá -Imágenes-

Niños Conduciendo un Vehículo de Tracción Animal 

él es la persona para quien trabajan los menores

Niños Seleccionando Material Reciclable 

¿El Lugar para la Diversión de los Niños?

¿Espacio de Formación Integral?

Imagen no requiere Palabras


Tengo el honor de presentar a Mauricio, uno de los muchos niños que trabajan en esta zona

Psicología Familiar -Tipos de familia-


Ofrecer una definición exacta sobre la familia es una tarea compleja debido a enormes variedades que encontramos y al amplio espectro de culturas existentes en el mundo. La familia ha demostrado históricamente ser el núcleo indispensable para el desarrollo de la persona, la cual depende de ella para su supervivencia y crecimiento. No se desconoce con esto otros tipos de familia que han surgido en estas últimas décadas, las cuales también enfrentan desafíos permanentes en su estructura interna, en la crianza de los hijos/as, en su ejercicio parental o maternal.

Existen varias formas de organización familiar y de parentesco, entre ellas se han distinguido cuatro tipos de familias:

La familia nuclear o elemental: es la unidad familiar básica que se compone de esposo (padre), esposa (madre) e hijos. Estos últimos pueden ser la descendencia biológica de la pareja o miembros adoptados por la familia.

La familia extensa o consanguínea: se compone de más de una unidad nuclear, se extiende mas allá de dos generaciones y esta basada en los vínculos de sangre de una gran cantidad de personas, incluyendo a los padres, niños, abuelos, tíos, tías, sobrinos, primos y demás; por ejemplo, la familia de triple generación incluye a los padres, a sus hijos casados o solteros, a los hijos políticos y a los nietos.

La familia monoparental: es aquella familia que se constituye por uno de los padres y sus hijos. Esta puede tener diversos orígenes. Ya sea porque los padres se han divorciado y los hijos quedan viviendo con uno de los padres, por lo general la madre; por un embarazo precoz donde se configura otro tipo de familia dentro de la mencionada, la familia de madre soltera; por último da origen a una familia monoparental el fallecimiento de uno de los cónyuges.

La familia de madre soltera: Familia en la que la madre desde un inicio asume sola la crianza de sus hijos/as. Generalmente, es la mujer quien la mayoría de las veces asume este rol, pues el hombre se distancia y no reconoce su paternidad por diversos motivos. En este tipo de familia se debe tener presente que hay distinciones pues no es lo mismo ser madre soltera adolescente, joven o adulta.

La familia de padres separados: Familia en la que los padres se encuentran separados. Se niegan a vivir juntos; no son pareja pero deben seguir cumpliendo su rol de padres ante los hijos por muy distantes que estos se encuentren. Por el bien de los hijos/as se niegan a la relación de pareja pero no a la paternidad y maternidad.

La familia es la más compleja de todas las instituciones, aunque en nuestra sociedad muchas de sus actividades tradicionales hayan pasado parcialmente a otras, todavía quedan sociedades en las que la familia continua ejerciendo las funciones educativas, religiosas protectoras, recreativas y productivas.


Modos De Ser Familia

Como ya hemos visto hay diversos tipos de familia y por ello son múltiples las formas en que cada uno de sus miembros se relacionan y viven cotidianamente.

Familia Rígida: Dificultad en asumir los cambios de los hijos/as. Los padres brindan un trato a los niños como adultos. No admiten el crecimiento de sus hijos. Los Hijos son sometidos por la rigidez de sus padres siendo permanentemente autoritarios.

Familia Sobre-protectora: Preocupación por sobreproteger a los hijos/as. Los padres no permiten el desarrollo y autonomía de los hijos/as. Los hijos/as no saben ganarse la vida, ni defenderse, tienen excusas para todo, se convierten en "infantiloides". Los padres retardan la madurez de sus hijos/as y al mismo tiempo, hacen que estos dependen extremadamente de sus decisiones.

Familia Centrada en los Hijos: Hay ocasiones en que los padres no saben enfrentar sus propios conflictos y centran su atención en los hijos; así, en vez de tratar temas de la pareja, traen siempre a la conversación temas acerca de los hijos, como si entre ellos fuera el único tema de conversación. Este tipo de padres, busca la compañía de los hijos/as y depende de estos para su satisfacción.

La familia Permisiva: En este tipo de familia, los padres son Incapaces de disciplinar a los hijos/as, y con la excusa de no ser autoritarios y de querer razonarlo todo, les permiten a los hijos hacer todo lo que quieran. En este tipo de hogares, los padres no funcionan como padres ni los hijos como hijos y con frecuencia observamos que los hijos mandan más que los padres. En caso extremo los padres no controlan a sus hijos por temor a que éstos se enojen.

jueves, 11 de agosto de 2011

Hablando de Maltrato hacia las Mujeres: la posición de una honorable senadora de la República de Colombia

Para escuchar los argumentos machistas de la honorable senadora y PSICÓLOGA  Liliana Rendón en entrevista con Yamid Amat en CM&.... que resultan ser una vergüenza para los psicólogos los comentarios de esta "profesional" haz click en el siguiente enlace. Es aterrador que una mujer pueda referirse a una situación de maltrato como se ve en esta entrevista:    

http://www.youtube.com/watch?v=LZPR925-igM&feature=youtu.be

Reflexiones acerca de la Película Los Coristas

La historia que cuenta esta película se desarrolla en Fond de L'etang Iternat, un “reformatorio” francés donde eran internados niños y adolescentes “difíciles” con “problemas de adaptación y desarrollo  social, problemas de comportamiento” o sujetos en condición de orfandad, que fueron expulsados de su medio y debían estar separados de su núcleo familiar primario para ser “reformados”. Fond de L'etang Iternat, era una institución al servicio de hijos de familias pertenecientes a la clase obrera de escasos recursos, eran un lugar poco agradable, de apariencia hostil, basado en un régimen fascista, que ofrecía un bajo nivel de formación integral, donde la falta de afecto familiar se manifestaba en la mayoría de los niños. En este internado se cometían faltas graves al desarrollo psicosocial de los niños y jóvenes ya que había establecido un “modelo educativo” de represión, transgresiones, castigos y violencia en el que prevalece el castigo físico y psicológico como mecanismo para impartir disciplina.

En esta institución se desarrollan prácticas de enfoque conductista, de carácter  represivo y opresor. El director actuaba como un dictador, creaba reglas sin establecer un consenso, lo hacía guiado únicamente por la irracionalidad, transgredía las normas falto de fundamentos e implementaba castigos que acababa con la dignidad de los sujetos y que coartaban su libertad, con su accionar maltrataba a los niños –y también a los docentes y al personal que laboraba en la institución- de manera verbal, física y psicológica creyendo que de esa manera mantenía la educación, el orden y la disciplina. Tanto el directos como los profesores impartían normas de comportamiento impuestas rigurosamente, exigiendo obediencia, siendo la autoridad de los alumnos absoluta, no existe comunicación bidireccional, solo unilateral. 


La manera habitual que tenían los profesores de tratar a los alumnos era siempre a la defensiva y con algo de desprecio ya que veía la maldad entre los alumnos, manteniendo así una relación masiva con ellos, es decir, generalizándolos y haciendo caso omiso a sus sentimientos y necesidades como seres humanos.  

Dentro de la institución, el director, ha impuesto un sistema de conducta autoritario, positivista y altamente reduccionista, que se materializa a través de la consigna “acción-reacción” que en la práctica implica sin ir más allá de una explicación compleja, que a un acto indebido o acción no tolerada cometida por los niños y jóvenes se responde con un castigo físico y psicológico por parte de los profesores y el director de la entidad. Con este método se condiciona a los alumnos entre un estímulo y una respuesta, desde un punto de vista conductista. Por supuesto esta “conducta institucional” provoca fuertes tensiones entre los miembros de la institución y un alto grado de agresión, entre pares y entre profesores y no conllevan a ningún resultado auténtico, ya que solo sirve para sembrar rencor, opacar los sueños, expectativas e intereses de los niños allí internados.

De manera que la cultura “acción-reacción” va en dirección contraria a los postulados éticos relacionados con los procesos de intervención social, en tanto, la intervención psicosocial y comunitaria defiende una ética social que persigue el bienestar, la salud psíquica y la calidad de vida de grupos o comunidades de personas, aún a costa de alguno de ellos, dentro de los límites del respeto y el derecho a la diferencia, por encima de los intereses, beneficios e incluso necesidades de las personas particulares, la intervención comunitaria ha puesto el bienestar social para cuya consecución no ha dudado en definir como uno de sus objetivos prioritarios el del cambio social. Situación que no se presenta en la figura institucional creada por el director del internado como se describe anteriormente. 


miércoles, 10 de agosto de 2011

EL SER DE LA DIFERENCIA.


El ser de la diferencia es un escrito creado en relación a los planteamientos expuestos en el texto denominado La Mujer de la Ilusión,  escrito por Ana  María Fernández. A través de este ensayo pretendo realizar una aproximación a la definición de la mujer, un acercamiento a lo que puede significar ser mujer. Este texto recopila algo de lo que ha sido el proceso de transformación que ha sufrido la mujer a lo largo de la historia, además intentar dar cuenta de cómo la mujer ha sido victima de una serie de eventos  en los que nunca decidió voluntariamente participar, y como, las consecuencias de esta  inclusión forzada la han despojado de su propia identidad, la mujer  se ha hecho acreedora  por omisión de su propio victimario.

La noción que existe de la mujer es el resultado de una construcción que tiene lugar a partir del reconocimiento de las  características particulares de su ser biológico, la ausencia de genitales exteriores da lugar a una definición absurda, un tanto ridícula, que parte de un imaginario  histórica y  socialmente aceptado, que reconoce e identifica a la mujer a partir de la imagen  defectuosa del hombre, la mujer es concebida como la representación de un hombre no acabado, limitado, incompleto, castigado, imperfecto e inferior;  la mujer es tanto como la reunión de los defectos y las falencias del hombre. A partir de esta serie de ideas, de imaginarios y de mitos absurdos e increíblemente aceptados, ha tenido lugar la creación de pactos y contratos que determinan la relación entre hombres y mujeres, una  relación que da por hecho la enorme inferioridad de la mujer, una desigualdad que encuentra origen y justificación  en la diferencia biológica.

Los acuerdos y pactos, consientes e inconscientes,  que se establecen entre hombres y mujeres a partir de la premisa anteriormente expuesta, que entiende la discriminación como un proceso inherente a la naturaleza de la mujer, están en la base de la construcción de la dinámicas relacionales entre hombres y mujeres, y es a partir de la creación de estos acuerdos que son establecidas las normas que rigen la conducta de la sociedad. Es innegable entonces el grado de influencia que este tipo de  contratos ha tenido en la consolidación de los patrones de comportamiento, en los tipos de relación que pueda tener lugar entre pares y  en la construcción de la subjetividad de la mujer.  La figura femenina en medio de la discriminación a la que ha sido sometida,  gracias al establecimiento de una serie de contratos absurdos, ha terminado por validar su posición de inferioridad, ha terminado por aceptarse incapaz, inútil e incompleta  y  todo por que a través de la interacción con el otro no le fue permitido reconocerse a si misma como individuo.  

Las dinámicas sociales determinan en gran medida los procesos de construcción subjetiva de cada quien, como es apenas lógico la marcada discriminación hacia la mujer determinó la formación de una representación  reducida, denigrada  y aislada de sí misma. Por suerte hacia los años cincuenta,  las relaciones entre género, sufren  importantes modificaciones, que son en esencia el resultado de  un proceso de modificación de la subjetividad femenina en busca de la emancipación. Surge una importante modificación en los roles, las  creencias, los hábitos y las relaciones de poder que determinaron la superioridad de los hombres respecto a las mujeres durante muchos siglos, se origina  un cambio en el sentido y el significado, las mujeres se reconocen a si mismas y a los demás de forma diferente, entonces se ven en la necesidad de modificar los acuerdos y los pactos que históricamente habían celebrado con los hombres. Cambia de esta forma, la creencia de que la jerarquización social es el proceso que da cuenta de la existencia de la diferencia entre los sexos, cambia el orden de prioridades para la mujer,  la mujer consigue liberase en gran medida  del yugo de la dependencia, elige libremente lo que desea ser y hacer, en sí deja de ser para los demás y empieza a construirse para si misma. La mujer ha tenido que exigir cansada de la discriminación el reconocimiento de su diferencia como muestra de igualdad, este proceso ha implicado una gran lucha que ha tenido lugar frente a grandes resistencias y enfrentamiento.

Si bien tras la revolución la mujer pudo acceder a un mayor número de posibilidades en múltiples áreas, aun  sigue siendo  sometida a una serie de situaciones que limitan su participación en las dinámicas sociales, la dificultad para el acceso a recursos, bienes y servicios, la dependencia económica,  la desigualdad respecto al ejercicio de su sexualidad, las limitaciones en relación con el dominio de su propio cuerpo,  la obligación de ser mamá y la responsabilidad en la educación de los hijos, son algunas situaciones que pese a los cambios,  se siguen  presentando, solo que ahora, las formas de subordinación se han camuflado, están presentes, solo que se manifiestan de forma diferente. La sociedad no se resigna a permitir a la mujer ocupar un lugar propio, si bien ha abierto espacios para que ella explore sus facultades, se rehúsa a romper con los imaginarios y con las representaciones erróneas que la definen, la sociedad facilita de alguna manera las herramientas, pero su concepción y su forma de ver a la mujer sigue siendo la misma, solo que ahora resulta ser menos evidente. La mujer ha ganado libertad pero no ha conseguido obtener igualdad.

La mujer requiere adquirir igualdad, no en términos de características, ni de espacios, sino en relación con la adquisición de autonomía. Para poder alcanzar dicha autonomía, es necesario propiciar la  ruptura de los imaginarios del inconciente colectivo para romper de raíz con  los procesos de discriminación, desigualdad e injusticia. La mujer debe poder identificar y establecer que es lo que la hace diferente de los demás a través de la mirada del otro, pero esto solo se puede lograr si ese otro  parte de un principio de diferencia simétrica, y si además esta libre de prejuicios, de ideas y  de significaciones  irracionales de  discriminación, desigualdad e inferioridad.  

La problemática de desigualdad que ha rodeado a la mujer desde los albores de la humanidad se sigue  presentando y da cuenta de la existencia real de un sentimiento de inferioridad que no parece reducirse, en si, la problemática que envuelva a la mujer,  es una  manifestaciones propias de la falta de afirmación de la mujer como sujeto, y  se fundamentan en una serie de imaginarios colectivos,  que representan una cantidad de interrogantes, que ejercen una inmensa presión sobre la subjetividad de quienes somos mujeres y que últimas impiden que seamos lo que queremos ser en realidad, no somos mujeres, somos una representación, somos una figura que surge en respuesta a  las necesidades de una construcción a la que denominamos sociedad. Ser mujer debe ser una elección, no debe ser una categoría conceptual impuesta, definida previamente como se hace con un cargo dentro de una empresa, me debo reconocer en el otro como mujer, no por mis obligaciones, no por mis limitaciones, no por mi exclusión  y no por mi carencias, debe reconocerme en el otro como mujer en tanto soy diferente, en cuanto poseo características diferentes, que me hacen libre.

Referencias: Fernández, A (1993).La mujer de la ilusión. Pactos y contratos entre hombres y mujeres. Argentina: Paidos Pp13-57.