lunes, 15 de agosto de 2011

Psicología Familiar -Tipos de familia-


Ofrecer una definición exacta sobre la familia es una tarea compleja debido a enormes variedades que encontramos y al amplio espectro de culturas existentes en el mundo. La familia ha demostrado históricamente ser el núcleo indispensable para el desarrollo de la persona, la cual depende de ella para su supervivencia y crecimiento. No se desconoce con esto otros tipos de familia que han surgido en estas últimas décadas, las cuales también enfrentan desafíos permanentes en su estructura interna, en la crianza de los hijos/as, en su ejercicio parental o maternal.

Existen varias formas de organización familiar y de parentesco, entre ellas se han distinguido cuatro tipos de familias:

La familia nuclear o elemental: es la unidad familiar básica que se compone de esposo (padre), esposa (madre) e hijos. Estos últimos pueden ser la descendencia biológica de la pareja o miembros adoptados por la familia.

La familia extensa o consanguínea: se compone de más de una unidad nuclear, se extiende mas allá de dos generaciones y esta basada en los vínculos de sangre de una gran cantidad de personas, incluyendo a los padres, niños, abuelos, tíos, tías, sobrinos, primos y demás; por ejemplo, la familia de triple generación incluye a los padres, a sus hijos casados o solteros, a los hijos políticos y a los nietos.

La familia monoparental: es aquella familia que se constituye por uno de los padres y sus hijos. Esta puede tener diversos orígenes. Ya sea porque los padres se han divorciado y los hijos quedan viviendo con uno de los padres, por lo general la madre; por un embarazo precoz donde se configura otro tipo de familia dentro de la mencionada, la familia de madre soltera; por último da origen a una familia monoparental el fallecimiento de uno de los cónyuges.

La familia de madre soltera: Familia en la que la madre desde un inicio asume sola la crianza de sus hijos/as. Generalmente, es la mujer quien la mayoría de las veces asume este rol, pues el hombre se distancia y no reconoce su paternidad por diversos motivos. En este tipo de familia se debe tener presente que hay distinciones pues no es lo mismo ser madre soltera adolescente, joven o adulta.

La familia de padres separados: Familia en la que los padres se encuentran separados. Se niegan a vivir juntos; no son pareja pero deben seguir cumpliendo su rol de padres ante los hijos por muy distantes que estos se encuentren. Por el bien de los hijos/as se niegan a la relación de pareja pero no a la paternidad y maternidad.

La familia es la más compleja de todas las instituciones, aunque en nuestra sociedad muchas de sus actividades tradicionales hayan pasado parcialmente a otras, todavía quedan sociedades en las que la familia continua ejerciendo las funciones educativas, religiosas protectoras, recreativas y productivas.


Modos De Ser Familia

Como ya hemos visto hay diversos tipos de familia y por ello son múltiples las formas en que cada uno de sus miembros se relacionan y viven cotidianamente.

Familia Rígida: Dificultad en asumir los cambios de los hijos/as. Los padres brindan un trato a los niños como adultos. No admiten el crecimiento de sus hijos. Los Hijos son sometidos por la rigidez de sus padres siendo permanentemente autoritarios.

Familia Sobre-protectora: Preocupación por sobreproteger a los hijos/as. Los padres no permiten el desarrollo y autonomía de los hijos/as. Los hijos/as no saben ganarse la vida, ni defenderse, tienen excusas para todo, se convierten en "infantiloides". Los padres retardan la madurez de sus hijos/as y al mismo tiempo, hacen que estos dependen extremadamente de sus decisiones.

Familia Centrada en los Hijos: Hay ocasiones en que los padres no saben enfrentar sus propios conflictos y centran su atención en los hijos; así, en vez de tratar temas de la pareja, traen siempre a la conversación temas acerca de los hijos, como si entre ellos fuera el único tema de conversación. Este tipo de padres, busca la compañía de los hijos/as y depende de estos para su satisfacción.

La familia Permisiva: En este tipo de familia, los padres son Incapaces de disciplinar a los hijos/as, y con la excusa de no ser autoritarios y de querer razonarlo todo, les permiten a los hijos hacer todo lo que quieran. En este tipo de hogares, los padres no funcionan como padres ni los hijos como hijos y con frecuencia observamos que los hijos mandan más que los padres. En caso extremo los padres no controlan a sus hijos por temor a que éstos se enojen.

jueves, 11 de agosto de 2011

Hablando de Maltrato hacia las Mujeres: la posición de una honorable senadora de la República de Colombia

Para escuchar los argumentos machistas de la honorable senadora y PSICÓLOGA  Liliana Rendón en entrevista con Yamid Amat en CM&.... que resultan ser una vergüenza para los psicólogos los comentarios de esta "profesional" haz click en el siguiente enlace. Es aterrador que una mujer pueda referirse a una situación de maltrato como se ve en esta entrevista:    

http://www.youtube.com/watch?v=LZPR925-igM&feature=youtu.be

Reflexiones acerca de la Película Los Coristas

La historia que cuenta esta película se desarrolla en Fond de L'etang Iternat, un “reformatorio” francés donde eran internados niños y adolescentes “difíciles” con “problemas de adaptación y desarrollo  social, problemas de comportamiento” o sujetos en condición de orfandad, que fueron expulsados de su medio y debían estar separados de su núcleo familiar primario para ser “reformados”. Fond de L'etang Iternat, era una institución al servicio de hijos de familias pertenecientes a la clase obrera de escasos recursos, eran un lugar poco agradable, de apariencia hostil, basado en un régimen fascista, que ofrecía un bajo nivel de formación integral, donde la falta de afecto familiar se manifestaba en la mayoría de los niños. En este internado se cometían faltas graves al desarrollo psicosocial de los niños y jóvenes ya que había establecido un “modelo educativo” de represión, transgresiones, castigos y violencia en el que prevalece el castigo físico y psicológico como mecanismo para impartir disciplina.

En esta institución se desarrollan prácticas de enfoque conductista, de carácter  represivo y opresor. El director actuaba como un dictador, creaba reglas sin establecer un consenso, lo hacía guiado únicamente por la irracionalidad, transgredía las normas falto de fundamentos e implementaba castigos que acababa con la dignidad de los sujetos y que coartaban su libertad, con su accionar maltrataba a los niños –y también a los docentes y al personal que laboraba en la institución- de manera verbal, física y psicológica creyendo que de esa manera mantenía la educación, el orden y la disciplina. Tanto el directos como los profesores impartían normas de comportamiento impuestas rigurosamente, exigiendo obediencia, siendo la autoridad de los alumnos absoluta, no existe comunicación bidireccional, solo unilateral. 


La manera habitual que tenían los profesores de tratar a los alumnos era siempre a la defensiva y con algo de desprecio ya que veía la maldad entre los alumnos, manteniendo así una relación masiva con ellos, es decir, generalizándolos y haciendo caso omiso a sus sentimientos y necesidades como seres humanos.  

Dentro de la institución, el director, ha impuesto un sistema de conducta autoritario, positivista y altamente reduccionista, que se materializa a través de la consigna “acción-reacción” que en la práctica implica sin ir más allá de una explicación compleja, que a un acto indebido o acción no tolerada cometida por los niños y jóvenes se responde con un castigo físico y psicológico por parte de los profesores y el director de la entidad. Con este método se condiciona a los alumnos entre un estímulo y una respuesta, desde un punto de vista conductista. Por supuesto esta “conducta institucional” provoca fuertes tensiones entre los miembros de la institución y un alto grado de agresión, entre pares y entre profesores y no conllevan a ningún resultado auténtico, ya que solo sirve para sembrar rencor, opacar los sueños, expectativas e intereses de los niños allí internados.

De manera que la cultura “acción-reacción” va en dirección contraria a los postulados éticos relacionados con los procesos de intervención social, en tanto, la intervención psicosocial y comunitaria defiende una ética social que persigue el bienestar, la salud psíquica y la calidad de vida de grupos o comunidades de personas, aún a costa de alguno de ellos, dentro de los límites del respeto y el derecho a la diferencia, por encima de los intereses, beneficios e incluso necesidades de las personas particulares, la intervención comunitaria ha puesto el bienestar social para cuya consecución no ha dudado en definir como uno de sus objetivos prioritarios el del cambio social. Situación que no se presenta en la figura institucional creada por el director del internado como se describe anteriormente. 


miércoles, 10 de agosto de 2011

EL SER DE LA DIFERENCIA.


El ser de la diferencia es un escrito creado en relación a los planteamientos expuestos en el texto denominado La Mujer de la Ilusión,  escrito por Ana  María Fernández. A través de este ensayo pretendo realizar una aproximación a la definición de la mujer, un acercamiento a lo que puede significar ser mujer. Este texto recopila algo de lo que ha sido el proceso de transformación que ha sufrido la mujer a lo largo de la historia, además intentar dar cuenta de cómo la mujer ha sido victima de una serie de eventos  en los que nunca decidió voluntariamente participar, y como, las consecuencias de esta  inclusión forzada la han despojado de su propia identidad, la mujer  se ha hecho acreedora  por omisión de su propio victimario.

La noción que existe de la mujer es el resultado de una construcción que tiene lugar a partir del reconocimiento de las  características particulares de su ser biológico, la ausencia de genitales exteriores da lugar a una definición absurda, un tanto ridícula, que parte de un imaginario  histórica y  socialmente aceptado, que reconoce e identifica a la mujer a partir de la imagen  defectuosa del hombre, la mujer es concebida como la representación de un hombre no acabado, limitado, incompleto, castigado, imperfecto e inferior;  la mujer es tanto como la reunión de los defectos y las falencias del hombre. A partir de esta serie de ideas, de imaginarios y de mitos absurdos e increíblemente aceptados, ha tenido lugar la creación de pactos y contratos que determinan la relación entre hombres y mujeres, una  relación que da por hecho la enorme inferioridad de la mujer, una desigualdad que encuentra origen y justificación  en la diferencia biológica.

Los acuerdos y pactos, consientes e inconscientes,  que se establecen entre hombres y mujeres a partir de la premisa anteriormente expuesta, que entiende la discriminación como un proceso inherente a la naturaleza de la mujer, están en la base de la construcción de la dinámicas relacionales entre hombres y mujeres, y es a partir de la creación de estos acuerdos que son establecidas las normas que rigen la conducta de la sociedad. Es innegable entonces el grado de influencia que este tipo de  contratos ha tenido en la consolidación de los patrones de comportamiento, en los tipos de relación que pueda tener lugar entre pares y  en la construcción de la subjetividad de la mujer.  La figura femenina en medio de la discriminación a la que ha sido sometida,  gracias al establecimiento de una serie de contratos absurdos, ha terminado por validar su posición de inferioridad, ha terminado por aceptarse incapaz, inútil e incompleta  y  todo por que a través de la interacción con el otro no le fue permitido reconocerse a si misma como individuo.  

Las dinámicas sociales determinan en gran medida los procesos de construcción subjetiva de cada quien, como es apenas lógico la marcada discriminación hacia la mujer determinó la formación de una representación  reducida, denigrada  y aislada de sí misma. Por suerte hacia los años cincuenta,  las relaciones entre género, sufren  importantes modificaciones, que son en esencia el resultado de  un proceso de modificación de la subjetividad femenina en busca de la emancipación. Surge una importante modificación en los roles, las  creencias, los hábitos y las relaciones de poder que determinaron la superioridad de los hombres respecto a las mujeres durante muchos siglos, se origina  un cambio en el sentido y el significado, las mujeres se reconocen a si mismas y a los demás de forma diferente, entonces se ven en la necesidad de modificar los acuerdos y los pactos que históricamente habían celebrado con los hombres. Cambia de esta forma, la creencia de que la jerarquización social es el proceso que da cuenta de la existencia de la diferencia entre los sexos, cambia el orden de prioridades para la mujer,  la mujer consigue liberase en gran medida  del yugo de la dependencia, elige libremente lo que desea ser y hacer, en sí deja de ser para los demás y empieza a construirse para si misma. La mujer ha tenido que exigir cansada de la discriminación el reconocimiento de su diferencia como muestra de igualdad, este proceso ha implicado una gran lucha que ha tenido lugar frente a grandes resistencias y enfrentamiento.

Si bien tras la revolución la mujer pudo acceder a un mayor número de posibilidades en múltiples áreas, aun  sigue siendo  sometida a una serie de situaciones que limitan su participación en las dinámicas sociales, la dificultad para el acceso a recursos, bienes y servicios, la dependencia económica,  la desigualdad respecto al ejercicio de su sexualidad, las limitaciones en relación con el dominio de su propio cuerpo,  la obligación de ser mamá y la responsabilidad en la educación de los hijos, son algunas situaciones que pese a los cambios,  se siguen  presentando, solo que ahora, las formas de subordinación se han camuflado, están presentes, solo que se manifiestan de forma diferente. La sociedad no se resigna a permitir a la mujer ocupar un lugar propio, si bien ha abierto espacios para que ella explore sus facultades, se rehúsa a romper con los imaginarios y con las representaciones erróneas que la definen, la sociedad facilita de alguna manera las herramientas, pero su concepción y su forma de ver a la mujer sigue siendo la misma, solo que ahora resulta ser menos evidente. La mujer ha ganado libertad pero no ha conseguido obtener igualdad.

La mujer requiere adquirir igualdad, no en términos de características, ni de espacios, sino en relación con la adquisición de autonomía. Para poder alcanzar dicha autonomía, es necesario propiciar la  ruptura de los imaginarios del inconciente colectivo para romper de raíz con  los procesos de discriminación, desigualdad e injusticia. La mujer debe poder identificar y establecer que es lo que la hace diferente de los demás a través de la mirada del otro, pero esto solo se puede lograr si ese otro  parte de un principio de diferencia simétrica, y si además esta libre de prejuicios, de ideas y  de significaciones  irracionales de  discriminación, desigualdad e inferioridad.  

La problemática de desigualdad que ha rodeado a la mujer desde los albores de la humanidad se sigue  presentando y da cuenta de la existencia real de un sentimiento de inferioridad que no parece reducirse, en si, la problemática que envuelva a la mujer,  es una  manifestaciones propias de la falta de afirmación de la mujer como sujeto, y  se fundamentan en una serie de imaginarios colectivos,  que representan una cantidad de interrogantes, que ejercen una inmensa presión sobre la subjetividad de quienes somos mujeres y que últimas impiden que seamos lo que queremos ser en realidad, no somos mujeres, somos una representación, somos una figura que surge en respuesta a  las necesidades de una construcción a la que denominamos sociedad. Ser mujer debe ser una elección, no debe ser una categoría conceptual impuesta, definida previamente como se hace con un cargo dentro de una empresa, me debo reconocer en el otro como mujer, no por mis obligaciones, no por mis limitaciones, no por mi exclusión  y no por mi carencias, debe reconocerme en el otro como mujer en tanto soy diferente, en cuanto poseo características diferentes, que me hacen libre.

Referencias: Fernández, A (1993).La mujer de la ilusión. Pactos y contratos entre hombres y mujeres. Argentina: Paidos Pp13-57.

martes, 9 de agosto de 2011

Maltrato Psicológico en contra de las Mujeres: un nuevo caso, habla la esposa de Francisco Maturana

Para escuchar la entrevista completa haz "click" en el siguiente enlace de Caracol Radio <iframe scrolling='no' frameborder='0' src='http://www.caracol.com.co/playermini.aspx?id=335959' marginheight='0' name='20080119csrcsrnac_5' height='190' marginwidth='0'></iframe>

Proceso adecuado para el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer


La enfermedad de Alzheimer sólo se puede diagnosticar con absoluta certeza después de la muerte, cuando es posible examinar bajo el microscopio los tejidos cerebrales y se confirman los cambios característicos de la enfermedad. Sin embargo, en el 90% de los casos, un médico experimentado en el campo de la demencia puede realizar un diagnostico preciso, antes del fallecimiento del paciente, a través de la combinación de un examen neurológico y de pruebas de laboratorio. La enfermedad de Alzheimer es un trastorno progresivo y, al igual que sucede con muchas otras enfermedades, el diagnostico se hace mucho más evidente a medida que transcurre el tiempo y se van desarrollando un mayor número de signos y síntomas. Por tanto, puede ser bastante complicado diagnosticar la enfermedad de Alzheimer en sus primeros estadios –en los que la pérdida de memoria se constituye en la principal dificultad; sin embargo, el diagnostico se hace mucho más sencillo cuando pasa el tiempo y se manifiestan otros cambios cognitivos (Molloy & Caldwell, 2002).                                

En el caso en el que un paciente acude al médico con pérdida de memorias y trastornos mentales, lo primero que debe hacer el especialista es un análisis cuidadoso del historial del problema. Esto incluye la determinación de cuál es el problema con exactitud, durante cuanto tiempo se ha manifestado y cómo afecta al paciente y alas personas que le rodean. También es importante identificar detalles sobre las enfermedades anteriormente padecidas, las heridas sufridas y el historial familiar. La mayoría de las veces resulta fundamental  la información que se obtiene de un miembro de la familia, puesto que muchas personas en la fase inicial del Alzheimer tienen perdidas significativas de memoria y tienen dificultades para entender y emitir algunos juicios (Molloy & Caldwell, 2002).                                 

Todos los signos y  síntomas del Alzheimer pueden ser consecuencia de la administración de una amplia variedad de fármacos; por esta razón, es esencial elaborar un detallado historial de los medicamentos que se han tomado – tanto los prescritos como los automedicados-, poniendo especial énfasis en los sedantes, los tranquilizantes, así como en las pastillas para dormir. Constituyen también datos fundamentales que se deben obtener en este momento los detalles respecto al posible abuso de sustancias, el tipo de educación recibida, la experiencia laboral, la exposición a sustancias químicas toxicas, el historial psiquiátrico y cualquier cambio reciente en el estado emocional del paciente o en los factores de estrés que pueda haber sufrido (Molloy & Caldwell, 2002).                                 

El examen Físico
 Después de que se haya elaborado el historial, normalmente el paciente se tiene que someter a un completo examen físico para descartar otras enfermedades que puedan constituir la causa del problema. Se presta especial atención al examen neurológico; aunque en la enfermedad de Alzheimer no existen signos diagnósticos neurológicos específicos, la rigidez de movimiento, la postura encorvada y algunos cambios sutiles en los reflejos puede dar la clave (Molloy & Caldwell, 2002).                                 
El médico debe prestar atención al sentido del oído y a la vista. En los ancianos una mala audición o una visión deficiente suelen provocar, o empeorar la confusión y la desorientación, al mismo tiempo que disminuyen la concentración y la funcionalidad mental. Normalmente, en la enfermedad de Alzheimer el sentido del olfato disminuye o desaparece, pero en las personas mayores esto es habitual debido a otras causas (Molloy & Caldwell, 2002).                                  

Evaluación de la función cerebral
El siguiente paso en el proceso diagnostico es el más importante y consiste en evaluar a través de la realización un test psicológico, el funcionamiento del cerebro. Se pide al paciente con ayuda del examinador, conteste unas preguntas y realice una serie de tareas sencillas, las cuales han sido cuidadosamente diseñadas para poner de manifiesto los problemas que puedan existir con el razonamiento, el razonamiento y el cálculo. El test más empleado para este fin es el Mini-examen estandarizado del estado mental (MEEEM). Es importante leerlo para constatar lo extremadamente anormales que puedan ser las respuestas de las  personas que padecen Alzheimer. La mayoría de los adultos mayores no tienen problema en obtener la máxima puntuación; de hecho, los resultados que oscilan entre 26 y 30 puntos se consideran normales. Las puntuaciones comprendidas entre 18 y 26 muestran la existencia de algunos leves aunque significativos  problemas mentales. Finalmente los resultados inferiores a 18 indican una pérdida de capacidad de razonamiento entre moderada y grave (Molloy & Caldwell, 2002).                                 
Para diagnosticar depresión y otros problemas psiquiátricos se pueden efectuar otras pruebas psicológicas específicas adicionales, dado que los síntomas de estos trastornos pueden ser similares a los característicos de la enfermedad de Alzheimer (Molloy & Caldwell, 2002).                                 

Análisis de laboratorio
Los análisis de sangre en el laboratorio también forman parte del proceso diagnóstico, pero debido a que la enfermedad de Alzheimer  no existen análisis de sangre o indicadores específicos, estos análisis se hacen para descartar otras causas de los trastornos mentales y de la pérdida  de la memoria. 

Técnicas de imagen utilizadas para el diagnostico


Lo ideal para diagnosticar la enfermedad de Alzheimer es la observación del cerebro y en esto consiste la siguiente fase del proceso: intentar obtener una representación gráfica de la pérdida de neuronas y de otros cambios que caracterizan la enfermedad. Existen tres técnicas distintas (Molloy & Caldwell, 2002).                                

TC o TAC. A través de esta técnica es posible obtener una serie de fotografías de una secuencia de cortes cerebrales, de esta manera se elabora  una imagen tridimensional del interior del cerebro. A menudo la TC en la enfermedad de Alzheimer muestra atrofia o encogimiento cerebral. Sin embargo, los cerebros de las personas mayores se suelen atrofiar a medida que envejecen, por lo cual el proceso de la pérdida de células cerebrales no constituye un diagnostico. Algunas técnicas de tomografía axial son tan precisas que con ellas se puede diagnosticar la enfermedad de Alzheimer con un alto grado de probabilidad examinando la pérdida de volumen áreas específicas del cerebro (Molloy & Caldwell, 2002).                                   
Resonancia Magnética Nuclear. Esta técnica consiste en medir las minúsculas cargas energéticas que emiten los tejidos humanos al ser expuestos a un fuerte campo magnético. Con este método se obtiene un análisis más detallado de las estructuras cerebrales que con la tomografía axial computarizada (Molloy & Caldwell, 2002).                                 

domingo, 7 de agosto de 2011

El lenguaje en la construcción del sí mismo desde John Shotter


La subjetividad es comprendida como la vida psíquica al interior de los individuos, surge en la necesidad que tiene el ser humano de dotar de sentido a su propia existencia y tiene como función mediar la relación entre el organismo y el mundo externo - la interacción con otros -. La experiencia psíquica interior es la expresión del significado de contacto entre el organismo y el ambiente.

El sí mismo sólo adquiere existencia a través de la mediación del significado que le es atribuido a los signos dentro de un proceso de conversación interior La realidad de la psiquis objetiva es la misma realidad del signo lingüístico, esto quiere decir que, sólo existe la subjetividad a través del lenguaje, el pensamiento no ocurre o no tiene lugar a través de formas simbólicas abstractas, sino en forma de palabras, de habla.

El pensamiento debe ser equiparado a la argumentación con otros y cabe resaltar que, toma herramientas del lenguaje para manifestarse, el pensamiento involucra un proceso de crítica y de justificación: el pensamiento, pone en juego las acciones, se ajusta a un marco referencial aceptado o socialmente aceptable. Nuestro pensamiento no se organiza primero en el interior de nuestro ser, para luego ser transmitido a través de las palabras, al contrario, el lenguaje se organiza mediante un proceso de transformación que involucra negociaciones mediadas por el lenguaje, similares a las que realizamos en nuestro dialogo con otros; dichas negociaciones implican que el centro organizador de cualquier emisión y/o experiencia está fuera del individuo, en el medio social que lo rodea. A través del lenguaje, los individuos construyen un tipo de relación social, las personas no ponen simplemente sus ideas en las palabras, sino que también están respondiendo materialmente a las emisiones de los otros, en un intento por ligar sus actividades a las de otras personas a su alrededor.

Es desde el interior del contexto dinámicamente sustentado de relaciones construidas socialmente, que aquello de lo que se habla, recibe su significado; el uso único al cual se somete a un signo, en el contacto con el otro es lo que le otorga significado práctico, el significado se encuentra en el contexto de la utilización del signo; el centro regulador de una emisión verbal está en el medio social que rodea al individuo, en el punto de contacto con el otro.

De manera que el interés debe estar enfocado hacia la comprensión de la manera en que desarrollamos inicialmente y sustentamos ciertos modos de relacionarnos mutuamente al hablar, y cómo desde el interior de estos modos de hablar, damos sentido a nuestro entorno, porque aunque materialmente nuestro entorno siga siendo materialmente el mismo en cualquier momento del tiempo, las cuestiones vinculadas a cómo le damos sentido, qué herramientas seleccionamos para entender, sobre qué actuar, cómo conectamos los diversos sucesos dispersos en tiempo y en espacio y les atribuimos significación, todo depende en buena medida de nuestro uso del lenguaje.

El self posee una naturaleza parcialmente construida, similar a una estructura de precomprensión que implica maneras ordenas de percibir, actuar, pensar y evaluar, que son operativas dentro de un grupo social, y que son sostenidas a través de la tradición cultural, sin embargo, la subjetividad se transforma de acuerdo con los procesos de interacción social, el self es una entidad en proceso de construcción, cambiante, variable, apta de ser modificada, reestructurada, resinificada, de acuerdo con el contexto y el tipo de interacción que se establece con el otro, dependiendo de la posición que tengamos frente a nosotros mismo y a los demás.

En el diario vivir encontramos diferentes formas de vida, diversos puntos de interpretación y variadas líneas de acción, a través de la subjetividad buscamos identificar cómo estamos situados en relación con el contexto y con las posiciones de las demás personas; en todas las situaciones sociales existen intercambios que determinan mi interacción y el modo de proceder del otro. En realidad, en la mayor parte del tiempo, el ser humano no comprende  el otro, el conocimiento compartido ocurre ocasionalmente e implica que las personas pongan a prueba y verifiquen el discurso del otro, lo cuestionen, lo formulen y lo elaboren, porque en la práctica, en el discurso de una conversación, la comprensión compartida entre dos participantes se desarrolla, se negocia  y se construye socialmente a lo largo del tiempo. Habitualmente las  personas no actúan según sus planes internos, sino que, debido al proceso de interacción social, las acciones de los otros seres humanos son una influencia normativa en lo que hacemos, como también en la construcción del sí mismo.

El self es un conjunto de estrategias, de maneras de responder al otro, el si mismo se vale de los enunciado que son unidades formativas de situaciones, el enunciado permite responder a la demanda que implica el intercambio con el otro, todo enunciado es una respuesta a emisiones que provienen del otro. A través del enunciado el sujeto puede ligar su posición con la posición de aquellos que pueden responder a lo que él dice, y esa es la relación que compete a la psicología.