miércoles, 10 de agosto de 2011

EL SER DE LA DIFERENCIA.


El ser de la diferencia es un escrito creado en relación a los planteamientos expuestos en el texto denominado La Mujer de la Ilusión,  escrito por Ana  María Fernández. A través de este ensayo pretendo realizar una aproximación a la definición de la mujer, un acercamiento a lo que puede significar ser mujer. Este texto recopila algo de lo que ha sido el proceso de transformación que ha sufrido la mujer a lo largo de la historia, además intentar dar cuenta de cómo la mujer ha sido victima de una serie de eventos  en los que nunca decidió voluntariamente participar, y como, las consecuencias de esta  inclusión forzada la han despojado de su propia identidad, la mujer  se ha hecho acreedora  por omisión de su propio victimario.

La noción que existe de la mujer es el resultado de una construcción que tiene lugar a partir del reconocimiento de las  características particulares de su ser biológico, la ausencia de genitales exteriores da lugar a una definición absurda, un tanto ridícula, que parte de un imaginario  histórica y  socialmente aceptado, que reconoce e identifica a la mujer a partir de la imagen  defectuosa del hombre, la mujer es concebida como la representación de un hombre no acabado, limitado, incompleto, castigado, imperfecto e inferior;  la mujer es tanto como la reunión de los defectos y las falencias del hombre. A partir de esta serie de ideas, de imaginarios y de mitos absurdos e increíblemente aceptados, ha tenido lugar la creación de pactos y contratos que determinan la relación entre hombres y mujeres, una  relación que da por hecho la enorme inferioridad de la mujer, una desigualdad que encuentra origen y justificación  en la diferencia biológica.

Los acuerdos y pactos, consientes e inconscientes,  que se establecen entre hombres y mujeres a partir de la premisa anteriormente expuesta, que entiende la discriminación como un proceso inherente a la naturaleza de la mujer, están en la base de la construcción de la dinámicas relacionales entre hombres y mujeres, y es a partir de la creación de estos acuerdos que son establecidas las normas que rigen la conducta de la sociedad. Es innegable entonces el grado de influencia que este tipo de  contratos ha tenido en la consolidación de los patrones de comportamiento, en los tipos de relación que pueda tener lugar entre pares y  en la construcción de la subjetividad de la mujer.  La figura femenina en medio de la discriminación a la que ha sido sometida,  gracias al establecimiento de una serie de contratos absurdos, ha terminado por validar su posición de inferioridad, ha terminado por aceptarse incapaz, inútil e incompleta  y  todo por que a través de la interacción con el otro no le fue permitido reconocerse a si misma como individuo.  

Las dinámicas sociales determinan en gran medida los procesos de construcción subjetiva de cada quien, como es apenas lógico la marcada discriminación hacia la mujer determinó la formación de una representación  reducida, denigrada  y aislada de sí misma. Por suerte hacia los años cincuenta,  las relaciones entre género, sufren  importantes modificaciones, que son en esencia el resultado de  un proceso de modificación de la subjetividad femenina en busca de la emancipación. Surge una importante modificación en los roles, las  creencias, los hábitos y las relaciones de poder que determinaron la superioridad de los hombres respecto a las mujeres durante muchos siglos, se origina  un cambio en el sentido y el significado, las mujeres se reconocen a si mismas y a los demás de forma diferente, entonces se ven en la necesidad de modificar los acuerdos y los pactos que históricamente habían celebrado con los hombres. Cambia de esta forma, la creencia de que la jerarquización social es el proceso que da cuenta de la existencia de la diferencia entre los sexos, cambia el orden de prioridades para la mujer,  la mujer consigue liberase en gran medida  del yugo de la dependencia, elige libremente lo que desea ser y hacer, en sí deja de ser para los demás y empieza a construirse para si misma. La mujer ha tenido que exigir cansada de la discriminación el reconocimiento de su diferencia como muestra de igualdad, este proceso ha implicado una gran lucha que ha tenido lugar frente a grandes resistencias y enfrentamiento.

Si bien tras la revolución la mujer pudo acceder a un mayor número de posibilidades en múltiples áreas, aun  sigue siendo  sometida a una serie de situaciones que limitan su participación en las dinámicas sociales, la dificultad para el acceso a recursos, bienes y servicios, la dependencia económica,  la desigualdad respecto al ejercicio de su sexualidad, las limitaciones en relación con el dominio de su propio cuerpo,  la obligación de ser mamá y la responsabilidad en la educación de los hijos, son algunas situaciones que pese a los cambios,  se siguen  presentando, solo que ahora, las formas de subordinación se han camuflado, están presentes, solo que se manifiestan de forma diferente. La sociedad no se resigna a permitir a la mujer ocupar un lugar propio, si bien ha abierto espacios para que ella explore sus facultades, se rehúsa a romper con los imaginarios y con las representaciones erróneas que la definen, la sociedad facilita de alguna manera las herramientas, pero su concepción y su forma de ver a la mujer sigue siendo la misma, solo que ahora resulta ser menos evidente. La mujer ha ganado libertad pero no ha conseguido obtener igualdad.

La mujer requiere adquirir igualdad, no en términos de características, ni de espacios, sino en relación con la adquisición de autonomía. Para poder alcanzar dicha autonomía, es necesario propiciar la  ruptura de los imaginarios del inconciente colectivo para romper de raíz con  los procesos de discriminación, desigualdad e injusticia. La mujer debe poder identificar y establecer que es lo que la hace diferente de los demás a través de la mirada del otro, pero esto solo se puede lograr si ese otro  parte de un principio de diferencia simétrica, y si además esta libre de prejuicios, de ideas y  de significaciones  irracionales de  discriminación, desigualdad e inferioridad.  

La problemática de desigualdad que ha rodeado a la mujer desde los albores de la humanidad se sigue  presentando y da cuenta de la existencia real de un sentimiento de inferioridad que no parece reducirse, en si, la problemática que envuelva a la mujer,  es una  manifestaciones propias de la falta de afirmación de la mujer como sujeto, y  se fundamentan en una serie de imaginarios colectivos,  que representan una cantidad de interrogantes, que ejercen una inmensa presión sobre la subjetividad de quienes somos mujeres y que últimas impiden que seamos lo que queremos ser en realidad, no somos mujeres, somos una representación, somos una figura que surge en respuesta a  las necesidades de una construcción a la que denominamos sociedad. Ser mujer debe ser una elección, no debe ser una categoría conceptual impuesta, definida previamente como se hace con un cargo dentro de una empresa, me debo reconocer en el otro como mujer, no por mis obligaciones, no por mis limitaciones, no por mi exclusión  y no por mi carencias, debe reconocerme en el otro como mujer en tanto soy diferente, en cuanto poseo características diferentes, que me hacen libre.

Referencias: Fernández, A (1993).La mujer de la ilusión. Pactos y contratos entre hombres y mujeres. Argentina: Paidos Pp13-57.

martes, 9 de agosto de 2011

Maltrato Psicológico en contra de las Mujeres: un nuevo caso, habla la esposa de Francisco Maturana

Para escuchar la entrevista completa haz "click" en el siguiente enlace de Caracol Radio <iframe scrolling='no' frameborder='0' src='http://www.caracol.com.co/playermini.aspx?id=335959' marginheight='0' name='20080119csrcsrnac_5' height='190' marginwidth='0'></iframe>

Proceso adecuado para el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer


La enfermedad de Alzheimer sólo se puede diagnosticar con absoluta certeza después de la muerte, cuando es posible examinar bajo el microscopio los tejidos cerebrales y se confirman los cambios característicos de la enfermedad. Sin embargo, en el 90% de los casos, un médico experimentado en el campo de la demencia puede realizar un diagnostico preciso, antes del fallecimiento del paciente, a través de la combinación de un examen neurológico y de pruebas de laboratorio. La enfermedad de Alzheimer es un trastorno progresivo y, al igual que sucede con muchas otras enfermedades, el diagnostico se hace mucho más evidente a medida que transcurre el tiempo y se van desarrollando un mayor número de signos y síntomas. Por tanto, puede ser bastante complicado diagnosticar la enfermedad de Alzheimer en sus primeros estadios –en los que la pérdida de memoria se constituye en la principal dificultad; sin embargo, el diagnostico se hace mucho más sencillo cuando pasa el tiempo y se manifiestan otros cambios cognitivos (Molloy & Caldwell, 2002).                                

En el caso en el que un paciente acude al médico con pérdida de memorias y trastornos mentales, lo primero que debe hacer el especialista es un análisis cuidadoso del historial del problema. Esto incluye la determinación de cuál es el problema con exactitud, durante cuanto tiempo se ha manifestado y cómo afecta al paciente y alas personas que le rodean. También es importante identificar detalles sobre las enfermedades anteriormente padecidas, las heridas sufridas y el historial familiar. La mayoría de las veces resulta fundamental  la información que se obtiene de un miembro de la familia, puesto que muchas personas en la fase inicial del Alzheimer tienen perdidas significativas de memoria y tienen dificultades para entender y emitir algunos juicios (Molloy & Caldwell, 2002).                                 

Todos los signos y  síntomas del Alzheimer pueden ser consecuencia de la administración de una amplia variedad de fármacos; por esta razón, es esencial elaborar un detallado historial de los medicamentos que se han tomado – tanto los prescritos como los automedicados-, poniendo especial énfasis en los sedantes, los tranquilizantes, así como en las pastillas para dormir. Constituyen también datos fundamentales que se deben obtener en este momento los detalles respecto al posible abuso de sustancias, el tipo de educación recibida, la experiencia laboral, la exposición a sustancias químicas toxicas, el historial psiquiátrico y cualquier cambio reciente en el estado emocional del paciente o en los factores de estrés que pueda haber sufrido (Molloy & Caldwell, 2002).                                 

El examen Físico
 Después de que se haya elaborado el historial, normalmente el paciente se tiene que someter a un completo examen físico para descartar otras enfermedades que puedan constituir la causa del problema. Se presta especial atención al examen neurológico; aunque en la enfermedad de Alzheimer no existen signos diagnósticos neurológicos específicos, la rigidez de movimiento, la postura encorvada y algunos cambios sutiles en los reflejos puede dar la clave (Molloy & Caldwell, 2002).                                 
El médico debe prestar atención al sentido del oído y a la vista. En los ancianos una mala audición o una visión deficiente suelen provocar, o empeorar la confusión y la desorientación, al mismo tiempo que disminuyen la concentración y la funcionalidad mental. Normalmente, en la enfermedad de Alzheimer el sentido del olfato disminuye o desaparece, pero en las personas mayores esto es habitual debido a otras causas (Molloy & Caldwell, 2002).                                  

Evaluación de la función cerebral
El siguiente paso en el proceso diagnostico es el más importante y consiste en evaluar a través de la realización un test psicológico, el funcionamiento del cerebro. Se pide al paciente con ayuda del examinador, conteste unas preguntas y realice una serie de tareas sencillas, las cuales han sido cuidadosamente diseñadas para poner de manifiesto los problemas que puedan existir con el razonamiento, el razonamiento y el cálculo. El test más empleado para este fin es el Mini-examen estandarizado del estado mental (MEEEM). Es importante leerlo para constatar lo extremadamente anormales que puedan ser las respuestas de las  personas que padecen Alzheimer. La mayoría de los adultos mayores no tienen problema en obtener la máxima puntuación; de hecho, los resultados que oscilan entre 26 y 30 puntos se consideran normales. Las puntuaciones comprendidas entre 18 y 26 muestran la existencia de algunos leves aunque significativos  problemas mentales. Finalmente los resultados inferiores a 18 indican una pérdida de capacidad de razonamiento entre moderada y grave (Molloy & Caldwell, 2002).                                 
Para diagnosticar depresión y otros problemas psiquiátricos se pueden efectuar otras pruebas psicológicas específicas adicionales, dado que los síntomas de estos trastornos pueden ser similares a los característicos de la enfermedad de Alzheimer (Molloy & Caldwell, 2002).                                 

Análisis de laboratorio
Los análisis de sangre en el laboratorio también forman parte del proceso diagnóstico, pero debido a que la enfermedad de Alzheimer  no existen análisis de sangre o indicadores específicos, estos análisis se hacen para descartar otras causas de los trastornos mentales y de la pérdida  de la memoria. 

Técnicas de imagen utilizadas para el diagnostico


Lo ideal para diagnosticar la enfermedad de Alzheimer es la observación del cerebro y en esto consiste la siguiente fase del proceso: intentar obtener una representación gráfica de la pérdida de neuronas y de otros cambios que caracterizan la enfermedad. Existen tres técnicas distintas (Molloy & Caldwell, 2002).                                

TC o TAC. A través de esta técnica es posible obtener una serie de fotografías de una secuencia de cortes cerebrales, de esta manera se elabora  una imagen tridimensional del interior del cerebro. A menudo la TC en la enfermedad de Alzheimer muestra atrofia o encogimiento cerebral. Sin embargo, los cerebros de las personas mayores se suelen atrofiar a medida que envejecen, por lo cual el proceso de la pérdida de células cerebrales no constituye un diagnostico. Algunas técnicas de tomografía axial son tan precisas que con ellas se puede diagnosticar la enfermedad de Alzheimer con un alto grado de probabilidad examinando la pérdida de volumen áreas específicas del cerebro (Molloy & Caldwell, 2002).                                   
Resonancia Magnética Nuclear. Esta técnica consiste en medir las minúsculas cargas energéticas que emiten los tejidos humanos al ser expuestos a un fuerte campo magnético. Con este método se obtiene un análisis más detallado de las estructuras cerebrales que con la tomografía axial computarizada (Molloy & Caldwell, 2002).                                 

domingo, 7 de agosto de 2011

El lenguaje en la construcción del sí mismo desde John Shotter


La subjetividad es comprendida como la vida psíquica al interior de los individuos, surge en la necesidad que tiene el ser humano de dotar de sentido a su propia existencia y tiene como función mediar la relación entre el organismo y el mundo externo - la interacción con otros -. La experiencia psíquica interior es la expresión del significado de contacto entre el organismo y el ambiente.

El sí mismo sólo adquiere existencia a través de la mediación del significado que le es atribuido a los signos dentro de un proceso de conversación interior La realidad de la psiquis objetiva es la misma realidad del signo lingüístico, esto quiere decir que, sólo existe la subjetividad a través del lenguaje, el pensamiento no ocurre o no tiene lugar a través de formas simbólicas abstractas, sino en forma de palabras, de habla.

El pensamiento debe ser equiparado a la argumentación con otros y cabe resaltar que, toma herramientas del lenguaje para manifestarse, el pensamiento involucra un proceso de crítica y de justificación: el pensamiento, pone en juego las acciones, se ajusta a un marco referencial aceptado o socialmente aceptable. Nuestro pensamiento no se organiza primero en el interior de nuestro ser, para luego ser transmitido a través de las palabras, al contrario, el lenguaje se organiza mediante un proceso de transformación que involucra negociaciones mediadas por el lenguaje, similares a las que realizamos en nuestro dialogo con otros; dichas negociaciones implican que el centro organizador de cualquier emisión y/o experiencia está fuera del individuo, en el medio social que lo rodea. A través del lenguaje, los individuos construyen un tipo de relación social, las personas no ponen simplemente sus ideas en las palabras, sino que también están respondiendo materialmente a las emisiones de los otros, en un intento por ligar sus actividades a las de otras personas a su alrededor.

Es desde el interior del contexto dinámicamente sustentado de relaciones construidas socialmente, que aquello de lo que se habla, recibe su significado; el uso único al cual se somete a un signo, en el contacto con el otro es lo que le otorga significado práctico, el significado se encuentra en el contexto de la utilización del signo; el centro regulador de una emisión verbal está en el medio social que rodea al individuo, en el punto de contacto con el otro.

De manera que el interés debe estar enfocado hacia la comprensión de la manera en que desarrollamos inicialmente y sustentamos ciertos modos de relacionarnos mutuamente al hablar, y cómo desde el interior de estos modos de hablar, damos sentido a nuestro entorno, porque aunque materialmente nuestro entorno siga siendo materialmente el mismo en cualquier momento del tiempo, las cuestiones vinculadas a cómo le damos sentido, qué herramientas seleccionamos para entender, sobre qué actuar, cómo conectamos los diversos sucesos dispersos en tiempo y en espacio y les atribuimos significación, todo depende en buena medida de nuestro uso del lenguaje.

El self posee una naturaleza parcialmente construida, similar a una estructura de precomprensión que implica maneras ordenas de percibir, actuar, pensar y evaluar, que son operativas dentro de un grupo social, y que son sostenidas a través de la tradición cultural, sin embargo, la subjetividad se transforma de acuerdo con los procesos de interacción social, el self es una entidad en proceso de construcción, cambiante, variable, apta de ser modificada, reestructurada, resinificada, de acuerdo con el contexto y el tipo de interacción que se establece con el otro, dependiendo de la posición que tengamos frente a nosotros mismo y a los demás.

En el diario vivir encontramos diferentes formas de vida, diversos puntos de interpretación y variadas líneas de acción, a través de la subjetividad buscamos identificar cómo estamos situados en relación con el contexto y con las posiciones de las demás personas; en todas las situaciones sociales existen intercambios que determinan mi interacción y el modo de proceder del otro. En realidad, en la mayor parte del tiempo, el ser humano no comprende  el otro, el conocimiento compartido ocurre ocasionalmente e implica que las personas pongan a prueba y verifiquen el discurso del otro, lo cuestionen, lo formulen y lo elaboren, porque en la práctica, en el discurso de una conversación, la comprensión compartida entre dos participantes se desarrolla, se negocia  y se construye socialmente a lo largo del tiempo. Habitualmente las  personas no actúan según sus planes internos, sino que, debido al proceso de interacción social, las acciones de los otros seres humanos son una influencia normativa en lo que hacemos, como también en la construcción del sí mismo.

El self es un conjunto de estrategias, de maneras de responder al otro, el si mismo se vale de los enunciado que son unidades formativas de situaciones, el enunciado permite responder a la demanda que implica el intercambio con el otro, todo enunciado es una respuesta a emisiones que provienen del otro. A través del enunciado el sujeto puede ligar su posición con la posición de aquellos que pueden responder a lo que él dice, y esa es la relación que compete a la psicología. 

sábado, 6 de agosto de 2011

Hacia una psicología de la salud: conceptos de salud, enfermedad y adaptación desde Maslow.

Salud.

El concepto de salud que propone Maslow, da cuenta de un interés por abordar al ser humano desde todas sus dimensiones, comenzando en el reconocimiento íntegro de la complejidad de su propia naturaleza. La salud deja de ser concebida desde la anormalidad, la enfermedad, la existencia o no de cuadro sintomático y la patología, pasa a ser interpretada como una condición de vida, que se construye y se transforma en las interacciones propias del sistema humano con el medio, y que puede ser interpretada como el potencial que tiene el sujeto para ser o hacer al vivir, a favor del fortalecimiento de su naturaleza interna. El bienestar, al que Maslow hace referencia incluye la capacidad para desarrollarse armónicamente en todas las dimensiones, evitar la enfermedad, ser feliz, lograr el autorrespeto, participar en la vida social, entre otros aspectos. El bienestar se encuentra implícito en la capacidad que cada sujeto desarrolle para asumir su propia existencia.

El planteamiento desarrollado por Maslow, a mi modo de ver es bastante acertado en cuanto se aleja del concepto de enfermedad para tratar de interpretar lo que puede llegar a ser el concepto de salud; cuando el autor rompe con este reduccionismo, -que por cierto es bastante tradicional y en alunas disciplinas científicas se mantiene hasta la fecha-, y da vía libre a la integración de todos y cada uno de aquellos factores que están implícitos en el proceso de vida de los seres humanos, permite entender al sujeto desde su esencia, desde aquello que le hace humano; de esta manera, es posible entender la salud desde una dimensión holística, en la que convergen todos y cada uno de los componentes biológicos, psicológicos, sociales, ecológicos, culturales, económicos y políticos del sujeto y se evidencia su relación con la capacidad del ser para desarrollar sus potencialidades. Para este modelo, la salud no es ausencia de enfermedad, salud significa que la persona cuente el bagaje que le permita desarrollar su naturaleza interior, y si esta concepción es vista bajo la perspectiva de la realidad actual, adquiere aún mayor razón de ser, un ejemplo claro se evidencia a través de algunos estudios realizados a pacientes victimas de cáncer, en quienes se ha descubierto que la enfermedad, a pesar de sus implicaciones de tipo biológico, tiene una relación directa con problemas y dificultades de tipo emocional, cuando ocurre una emoción muy fuerte y negativa, un shock, y la persona no logra exteriorizar su emoción, ésta produce un daño en el organismo, que puede ser un cáncer.

Maslow plantea qué las personas psíquicamente sanas son capaces de disfrutar, amar, reír, divertirse, estar de buen humor, hacer tonterías, ser extravagantes y fantásticos, ser agradablemente locos y, asimismo, están en la capacidad de permitirse valorar y disfrutar de todas las experiencias emocionales. Patch Adams, con su trabajo, corrobora esta hipótesis, él logra que las personas encuentren en la felicidad un camino a la realización a pesar de sus dolencias físicas; en una de las escenas él afirma: “…nuestra misión es renovar la salud, eso exige mejorar la calidad de vida y no sólo demorar la muerte…”, su palabras muestran que la salud no es una condición netamente biológica o inherente al ciclo vital, la salud implica la conexión entre múltiples factores que en última instancia deben conducir al sujeto a la potencialización de su naturaleza interna. La película muestra como una persona es saludable, o puede mejorar sus condiciones de salubridad, si se reconoce como individuo, que se reconoce en la sociedad en que vive, Patch Adams descubre que nadie puede decir que es saludable sólo ni que puede generar salud desde el plano individual, si no se entiende a la persona como parte de un conjunto

Enfermedad.

Maslow define la enfermedad como una reducción en el potencial de desarrollo, de autorrealización, y de humanidad plena; cuyos orígenes pueden hallarse al identificar las frustraciones o negaciones de las necesidades básicas de los valores, de los potenciales, de la expresión del yo y de la tendencia del ser a desarrollarse de acuerdo a su propio ritmo. La enfermedad es entendida como la privación o pérdida de la naturaleza interna del hombre. El ser humano requiere conservar en buen estado su naturaleza interior y esto ha de lograrlo a través de la vivencia y práctica de valores éticos, a pesar de esto y de la búsqueda innata del humano por propiciar su autorrealización, en todo este proceso no se descarta circunstancias difíciles, frustraciones, privaciones, dolor, que harán aflorar fuerzas dormidas, que de no ser resueltas y enfrentadas con valor, puede generan algún tipo de desequilibrio en cualquiera de las dimensiones del hombre, que puede llegar a manifestarse como algún tipo de enfermedad no solo física, sino también psicológica.

Además de y una vida sana para nuestra psique, necesitamos darle medios de expresión a nuestra naturaleza superior para que actúe como principio rector de nuestra vida. Si se niega o intenta abolir este núcleo esencial, la persona enfermará. Maslow afirma que la carencia de valores humanos como guías y motivadores de la conducta da como resultado enfermedades o metapatologías que son, básicamente disminuciones de lo humano. La pérdida del entusiasmo por la vida, el sin sentido, el aborrecimiento, la indiferencia, la apatía, el fatalismo, el vacío existencial, la desacralización de la vida, la aridez, la ineficacia, sensación de ser inútil, la desesperación, las dudas fundamentales, la angustia, el cinismo, futilidad, la destructividad, entre otros, son causas que llevan a la negación de la naturaleza interior y que por tal motivo pueden convertirse en algún tipo de enfermedad.

La definición expuesta por Maslow, guarda armoniosa coherencia con sus planteamientos, no únicamente acerca de salud, sino también en relación con el proceso de autorrealización y de construcción de un ser realmente humano, a decir verdad, es sorprendente como cada uno de sus planteamientos a medida que su construcción avanza se hacen más fuertes y adquieren gran significado en tanto se comprueba desde la realidad y sirve como soporte teórico a muchas de las situaciones que experimentamos a diario en sociedades como la nuestra, en la que sin pensarlo, actuamos violentando la naturaleza interior de los demás y la de nosotros mismos, esta puede ser una explicación válida al problema de salud mental que se vive en el mundo. Por otro lado es importante reconocer la marcada influencia psicoanalista existente dentro de sus postulados de Maslow, especialmente en su definición de enfermedad, y aunque le da un gran peso teórico, personalmente dificulta un poco la compresión por qué no domino conceptualmente gran parte de la teoría freudiana.

En la película Patch Adams, se puede identificar uno de los planteamientos hechos por Maslow: no es posible ningún tipo de salud psíquica y/o cura para la enfermedad, a menos que se ame y se respete al otro y a uno mismo desde la esencia del ser humano; Adams practica esta premisa, el fundamento su labor es el amor, usa el amor y el respeto por cada uno de sus pacientes para lograr identificar sus motivos, sus razones, sus sueños y el proyecto de vida de las personas a pesar de su situación particular, él busca más allá de la cura aparente a un dolencia o malestar físico, él aborda particularidades de cada quien, identificando a sus paciente como personas únicas, con características propias, que no necesitan reconstruir su cuerpo, sino que necesitan aliviar su psique. Hunter Adams, experimentó la enfermedad psíquica, al intentar suicidarse, pero en el film, se muestra como a pesar de la situación, pudo dar fuerza a su naturaleza interior, esto lo alcanzó identificando su capacidad y potencialidad para ayudar a quienes necesitaban mas que una medicina para aliviar sus dolencias, Adams consiguió recuperar su salud psíquica gracias a la autorrealización, madurez emocional, individuación, autenticidad, productividad, humanidad integral.

Adams hace uso de las relaciones humanas cálidas, equitativas, respetuosas, igualitarias, solidarias y responsables como principio para el ejercicio de su profesión, este hecho invita a reflexionar a quienes nos desempeñamos en los procesos de intervención con seres humanos, invita a mirar qué tan humanos somos con el otro, qué tanto hacemos en verdad por ayudar, cuál es en realidad nuestra labor, cuan grandes es la responsabilidad que un psicólogo debe asumir, la cinta muestra que el hecho de tener un titulo que nos acredite como profesionales no hace que en realidad nuestro trabajo sea útil para los demás, así mismo, evidencia la corrupción que el amor por el dinero y el poder ha provocado en la medicina, el arte, las leyes y la ciencia. Sentir y vivir la naturaleza interna de la que tanto habla Maslow es una forma válida para llegar a ser humanos con nosotros mismos y con los demás.

Adaptación

Realmente no puede identificar, o no tengo claridad suficiente acerca de este concepto en Maslow, lo relacioné inicialmente con algún tipo de equilibrio, como él que el menciona entre espontaneidad y control o el que existe entre salud y enfermedad, pero, después de finalizar la lectura, siento que también se ajusta a las propiedades de la aceptación del “yo”, y estoy un tanto confundida, esta es la razón por la que no pude establecer su relación con el film. Espero poder aclarar mi confusión para poder aplicar el término a una excelente película como lo es Patch Adams.

viernes, 5 de agosto de 2011

Bioética, Eutanasia & psicología.

 Bioética, Eutanasia y Psicología

           
“… A nadie daré una droga mortal aun cuando me sea solicitada, ni daré consejo con este fin. De la misma manera, no daré a ninguna mujer pesarios abortivos. Pasare mi vida y ejerceré mi arte en la inocencia y en la pureza”.                                                                      
Juramento Hipocrático

La bioética es definida como  el estudio de las ciencias de la vida y de la salud, examinada a la luz de los valores y de los principios morales; las cuestiones de las que se ocupa son muy diversas; sin embargo, en el fondo, todas ellas nos remiten a una serie situaciones particulares que conciernen a todos en tanto somos seres humanos (Luna & Salles, 1998). El derecho a morir, a través de la práctica del denominado suicidio asistido o eutanasia, es uno de estos dilemas morales que obliga al  hombre a enfrentar su propia naturaleza y todas las contradicciones que este hecho desencadena. Este escrito tiene como objetivo tratar de establecer relación entre la bioética, la eutanasia y sus implicaciones para la psicología, partiendo desde lo que significa ser humano y vinculando este significado con el concepto y finalidad de la eutanasia y la visón que se tienen de este concepto desde perspectivas opuestas.

De acuerdo con los planteamientos de Maturana (1996), el hecho de que el hombre nazca como un ser vivo con características de tipo biológico en desarrollo, no lo convierte necesariamente en ser humano, el proceso de humanización surge de la vida de relación e interacción con el otro, y es determinado por las condiciones culturales que le proporcione la sociedad a la que pertenece, por lo tanto, no puede ser reducido a proceso
de evolución biológica.  Desde esta perspectiva, es válido cuestionar, qué sentido de ser humano existe en un organismo cuya condición biológica se encuentra altamente deteriorada, hasta el punto que imposibilita la satisfacción de necesidades físicas y psicológicas básicas. El sujeto, debido a su estado orgánico, debe soportar un sin numero de dolencias, padecimientos y limitaciones físicas, que repercuten  en el mantenimiento de sus funciones psicológicas: el individuo pierde el control de su cuerpo, de sus emociones, de sus sentimientos, de sus pensamientos, de sus creencias, y de sus actos, depende de otras personas y de algunas herramientas tecnológicas para compensar funciones corporales primarias, se hace imposible toda alternativa de comunicación y de interacción con el medio circundante, le es imposible tomar decisiones y manifestar su voluntad, el sujeto pierde completamente su autonomía; su identidad se ve indiscutiblemente deteriorada cuando su cuerpo deja de ser el representante simbólico de conflictos y de formas de relación y se convierte en un elemento al que un extraño y/o conocido puede tener acceso de manera invasiva, su cuerpo deja de pertenecerle (Núñez & Cols, 2002). 

¿Puede considerarse entonces, qué es adecuado alargar el proceso inevitable de muerte de un ser vivo que se encuentra limitado en su proceso biológico, que es víctima de una condición en salud deplorable, con pocas o ninguna posibilidad de recuperación adecuada, que no cuenta con ninguna de las estructuras psicológicas que le permitan ser humano, a quien los indicadores acerca de calidad, nivel, condiciones, medios y relaciones de vida manifiestan que ninguna de sus necesidades –axiológicas y/o ontológicas- pueden ser satisfechas adecuadamente?
La respuesta a este interrogante puede ser evaluada desde diversas perspectivas, para el caso del presente ensayo serán tenidas en cuenta, la posición de la iglesia católica y la visión de la Fundación Pro Derecho a Morir Dignamente. La Iglesia Católica, mantiene una posición de rechazo bastante radical frente a la eutanasia, afirma que es un crimen contra la vida humana y la ley divina, asegura que jamás debe ser  permitido matar a un paciente, ni siquiera para no verlo sufrir o no ocasionarle sufrimiento. Ni el paciente, ni los médicos,  ni el personal sanitario, ni los familiares tienen la facultad de decidir o provocar la muerte de una persona; consideran que no es lícito renunciar a cuidados o tratamientos disponibles, cuando se saben que resultan eficaces, aunque sea sólo parcialmente, además, sostiene que el Estado no puede atribuirse el derecho de legalizar la eutanasia, pues la vida es un bien que prevalece sobre el poder mismo (Orlandis, 1998).
           
Para la Fundación Pro Derecho a Morir Dignamente, la eutanasia significa buena muerte o bien morir, pero también implica, paradójicamente, acercarse a la vida, a la vida vivida de manera adecuada, a la vida llevaba bajo la condición verdadera de lo humano; esta concepción se asemeja bastante a la planeada por Humberto Maturana -anteriormente expuesta-, lo que caracteriza al ser humano no es la vida biológica,   al hombre le singulariza, le forma y le define la vida humana,  que es la vida intelectiva y la vida de relación; cuando se plantea la eutanasia como una alternativa de vida, se hace en defensa del ser razonable, emocional, social y cultural, no en defensa del estado vegetativo, que no es un tipo de vida humana. Permitir la muerte es reconocer que la vida humana tiene un fin, es una forma para hacer más digno al ser humano y de reconocer la vulnerabilidad de la existencia. La eutanasia es la respuesta a la degradación de la enfermedad irreversible, es la posibilidad de ofrecer la posibilidad de morir de manera digna, libre, tranquila y aceptada (De Villena, 1995).
Abordar un tema que tiene implicaciones éticas y/o morales es complicado en tanto resulta casi imposible separar la experiencia personal,  de la situación en cuestión, más sin embargo, considero que el derecho a morir dignamente proporciona mayor calidad humana en la prestación del servicio médico y, facilita la disminución del sufrimiento del paciente y de su entorno familiar. Más sin embargo, considero que la dificultad para adoptar las estrategias de muerte asistida, está directamente relacionadas con la cultura y el sistema de creencias; no somos educados para aceptar la muerte como un proceso inherente al ciclo vital, creemos que de alguna manera nosotros y nuestros seres queridos somos “inmortales” y no estamos preparados para aceptar esta situación con realismo y tranquilidad.  El asumir  una posición tan trascendental como esta, es aún más difícil, para quienes tienen profundas creencias religiosas, ya que parten del supuesto de que el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios y por tanto este ser superior es el único capaz de poner fin a la existencia del hombre. Como opinión personal me gustaría agregar que cada persona debe tener derecho a dirigir su vida hasta el final y a decidir en cualquier momento lo que más le conviene, la petición de la eutanasia es una decisión íntima que depende del concepto de vida que tenga cada quien, por tanto, el paciente es el único que debe decidir sobre la interrupción o prolongación de su vida, en el caso de que se encuentre en condiciones para hacerlo, pero para ello debe estar correctamente informado de su estado de salud y de las posibles alternativas.

Referencias
De Villena, L. (1995). Antibábaros. Sevilla, España: Renacimiento. Pp. 23.
Luna, F. & Salles, A. (1998).  Bioética: Investigación, muerte, procreación y otras           cuestiones. Buenos aires, Argentina: sudamericana.

Maturana, H. (1996). El sentido de lo humano. Chile: Dolmen. Pp. 141-145.
Núñez, L., Rodríguez, C., Galvis, C., Arias, G., Sáenz, M., Ovalle, C. (2002). Ensayos en          bioética: Una experiencia colombiana. Bogotá, Colombia: Ediciones El Bosque.

Orlandis, J. (1998). La Iglesia Católica en la segunda mitad del siglo XX.  Madrid, España: Editorial palabra. 

jueves, 4 de agosto de 2011

La hora 11 Guía para la acción en la penúltima hora






La hora 11 es un documental que busca despertar y movilizar la conciencia de los seres humanos frente a las consecuencias que tiene para el medio ambiente el comportamiento irresponsable del hombre desde que ha hecho del planeta tierra su hogar y lo ha convertido en su fuente directa de provisión de recursos. Este documental ofrece una mirada retrospectiva que evidencia algunas de las principales causas del deterioro al que el hombre ha llevado al ecosistema,  en contraste plantea algunas soluciones susceptibles de ser implementadas, que de ser aplicadas a tiempo podrían contrarrestar el avance del deterioro y la destrucción ambiental.

El documental conduce a la reflexión acerca de la complejidad del fenómeno de destrucción del planeta tierra. Los problemas ambientales no pueden ser entendidos de manera aislada, deben ser abordados y comprendidos desde una perspectiva global ya que surgen como consecuencia de múltiples factores que interactúan de modo permanente: el despilfarro de unas sociedades repercute directamente en la pobreza de otras y contribuye al deterioro ambiental general, el modelo de vida de gran cantidad de seres humanos supone el gasto de recursos naturales y energéticos cada vez más creciente e insostenible, las formas industriales de producción y consumo masivo suponen a mediano plazo la destrucción del planeta. Algunos efectos de la crisis ecológica ya son claramente perceptibles: aumento de las temperaturas, agujero en la capa de ozono, desertificación, acumulación de residuos radiactivos, inundaciones, sequías, aumento del efecto invernadero, contaminación de aguas y suelo, contaminación del aire, extensión de enfermedades como el cáncer o la malaria, insalubridad del agua dulce, inseguridad alimentaría, pérdida de biodiversidad y de espacios naturales, agotamiento de los recursos renovables y no renovables, entre otros. En síntesis, la destrucción y degradación de los ecosistemas ha incrementado las condiciones de vulnerabilidad de los seres humanos frente a los desastres naturales, y en la práctica está teniendo como consecuencia que los efectos del calentamiento global se multipliquen en gravedad y en frecuencia.

El hombre haciendo uso de sus facultades mentales, en especial, de la inteligencia, se ha dado a la tarea de progresar y mejorar sus condiciones de vida, en el proceso ha perdido los límites, saqueando y explotando la naturaleza de forma desmedida; este deseo desproporcionado por dominar todas las formas de vida posible ha sido envuelto por la falta de conciencia y de responsabilidad. El deseo por acaparar recursos deja como consecuencia un planeta que empieza a agonizar. Cabe entonces preguntar ¿cuánto tiempo podrá soportar el ecosistema los atropellos que los seres humanos realizamos en su contra? El dilema que se presenta ante nuestros ojos supera las experiencias que con el ambiente haya tenido cualquiera de las generaciones humanas que nos ha antecedido, la destrucción que se aproxima es inminente. De manera entonces que es absolutamente necesario que los seres humanos cambiemos nuestro proceder, porque al apartarnos de la naturaleza nos hemos convertido en seres ambiciosos y  faltos de escrúpulos; estamos en la obligación de reconciliarnos con la naturaleza, de reconocer nuestra falta de capacidad y aprender de las culturas a las que por años hemos segregado.  

Comunidades indígenas como las que habitan la Sierra Nevada De Santa Marta, conocen perfectamente el valor de la tierra y de la naturaleza, es una sociedad tan avanzada que ha logrado lo que nosotros no hemos podido hacer a pesar del exceso tecnológico e industrial, ellos respetan la naturaleza, conocen su valor, no se atreven a interferir en sus formas, su relación con la madre tierra tiene lugar en el marco del respeto y la responsabilidad. Es curioso que una minoría abiertamente excluida por el sistema capitalista conserve en el interior de su estructura sociocultural la capacidad y el interés de valorar la importancia del planeta tierra y puedan vivir en armonía con sus formas. Comunidades como esta, a las que la sociedad “moderna” abiertamente rechaza por lo obsoletas que pueden parecer sus prácticas están conformadas por personas mucho mas responsables y sensibles ante la fragilidad de la condición humana que tal vez muchos de quienes hacemos partes de la sociedad desarrollada.  

Si la destrucción del planeta se continúa perpetuando ninguno de los múltiples avances tecnológicos servirá para tratar de preservar la vida en el planeta tierra, la fuerza de la naturaleza supera la capacidad humana, ante su potestad somos criaturas insignificantes; de modo que es hora de que asumamos nuestra responsabilidad, es posible empezar por cosas pequeñas que en realidad se traduzcan en acciones significativas: la unión de hechos pequeños pueden cambiar el curso de la naturaleza.