sábado, 6 de agosto de 2011

Hacia una psicología de la salud: conceptos de salud, enfermedad y adaptación desde Maslow.

Salud.

El concepto de salud que propone Maslow, da cuenta de un interés por abordar al ser humano desde todas sus dimensiones, comenzando en el reconocimiento íntegro de la complejidad de su propia naturaleza. La salud deja de ser concebida desde la anormalidad, la enfermedad, la existencia o no de cuadro sintomático y la patología, pasa a ser interpretada como una condición de vida, que se construye y se transforma en las interacciones propias del sistema humano con el medio, y que puede ser interpretada como el potencial que tiene el sujeto para ser o hacer al vivir, a favor del fortalecimiento de su naturaleza interna. El bienestar, al que Maslow hace referencia incluye la capacidad para desarrollarse armónicamente en todas las dimensiones, evitar la enfermedad, ser feliz, lograr el autorrespeto, participar en la vida social, entre otros aspectos. El bienestar se encuentra implícito en la capacidad que cada sujeto desarrolle para asumir su propia existencia.

El planteamiento desarrollado por Maslow, a mi modo de ver es bastante acertado en cuanto se aleja del concepto de enfermedad para tratar de interpretar lo que puede llegar a ser el concepto de salud; cuando el autor rompe con este reduccionismo, -que por cierto es bastante tradicional y en alunas disciplinas científicas se mantiene hasta la fecha-, y da vía libre a la integración de todos y cada uno de aquellos factores que están implícitos en el proceso de vida de los seres humanos, permite entender al sujeto desde su esencia, desde aquello que le hace humano; de esta manera, es posible entender la salud desde una dimensión holística, en la que convergen todos y cada uno de los componentes biológicos, psicológicos, sociales, ecológicos, culturales, económicos y políticos del sujeto y se evidencia su relación con la capacidad del ser para desarrollar sus potencialidades. Para este modelo, la salud no es ausencia de enfermedad, salud significa que la persona cuente el bagaje que le permita desarrollar su naturaleza interior, y si esta concepción es vista bajo la perspectiva de la realidad actual, adquiere aún mayor razón de ser, un ejemplo claro se evidencia a través de algunos estudios realizados a pacientes victimas de cáncer, en quienes se ha descubierto que la enfermedad, a pesar de sus implicaciones de tipo biológico, tiene una relación directa con problemas y dificultades de tipo emocional, cuando ocurre una emoción muy fuerte y negativa, un shock, y la persona no logra exteriorizar su emoción, ésta produce un daño en el organismo, que puede ser un cáncer.

Maslow plantea qué las personas psíquicamente sanas son capaces de disfrutar, amar, reír, divertirse, estar de buen humor, hacer tonterías, ser extravagantes y fantásticos, ser agradablemente locos y, asimismo, están en la capacidad de permitirse valorar y disfrutar de todas las experiencias emocionales. Patch Adams, con su trabajo, corrobora esta hipótesis, él logra que las personas encuentren en la felicidad un camino a la realización a pesar de sus dolencias físicas; en una de las escenas él afirma: “…nuestra misión es renovar la salud, eso exige mejorar la calidad de vida y no sólo demorar la muerte…”, su palabras muestran que la salud no es una condición netamente biológica o inherente al ciclo vital, la salud implica la conexión entre múltiples factores que en última instancia deben conducir al sujeto a la potencialización de su naturaleza interna. La película muestra como una persona es saludable, o puede mejorar sus condiciones de salubridad, si se reconoce como individuo, que se reconoce en la sociedad en que vive, Patch Adams descubre que nadie puede decir que es saludable sólo ni que puede generar salud desde el plano individual, si no se entiende a la persona como parte de un conjunto

Enfermedad.

Maslow define la enfermedad como una reducción en el potencial de desarrollo, de autorrealización, y de humanidad plena; cuyos orígenes pueden hallarse al identificar las frustraciones o negaciones de las necesidades básicas de los valores, de los potenciales, de la expresión del yo y de la tendencia del ser a desarrollarse de acuerdo a su propio ritmo. La enfermedad es entendida como la privación o pérdida de la naturaleza interna del hombre. El ser humano requiere conservar en buen estado su naturaleza interior y esto ha de lograrlo a través de la vivencia y práctica de valores éticos, a pesar de esto y de la búsqueda innata del humano por propiciar su autorrealización, en todo este proceso no se descarta circunstancias difíciles, frustraciones, privaciones, dolor, que harán aflorar fuerzas dormidas, que de no ser resueltas y enfrentadas con valor, puede generan algún tipo de desequilibrio en cualquiera de las dimensiones del hombre, que puede llegar a manifestarse como algún tipo de enfermedad no solo física, sino también psicológica.

Además de y una vida sana para nuestra psique, necesitamos darle medios de expresión a nuestra naturaleza superior para que actúe como principio rector de nuestra vida. Si se niega o intenta abolir este núcleo esencial, la persona enfermará. Maslow afirma que la carencia de valores humanos como guías y motivadores de la conducta da como resultado enfermedades o metapatologías que son, básicamente disminuciones de lo humano. La pérdida del entusiasmo por la vida, el sin sentido, el aborrecimiento, la indiferencia, la apatía, el fatalismo, el vacío existencial, la desacralización de la vida, la aridez, la ineficacia, sensación de ser inútil, la desesperación, las dudas fundamentales, la angustia, el cinismo, futilidad, la destructividad, entre otros, son causas que llevan a la negación de la naturaleza interior y que por tal motivo pueden convertirse en algún tipo de enfermedad.

La definición expuesta por Maslow, guarda armoniosa coherencia con sus planteamientos, no únicamente acerca de salud, sino también en relación con el proceso de autorrealización y de construcción de un ser realmente humano, a decir verdad, es sorprendente como cada uno de sus planteamientos a medida que su construcción avanza se hacen más fuertes y adquieren gran significado en tanto se comprueba desde la realidad y sirve como soporte teórico a muchas de las situaciones que experimentamos a diario en sociedades como la nuestra, en la que sin pensarlo, actuamos violentando la naturaleza interior de los demás y la de nosotros mismos, esta puede ser una explicación válida al problema de salud mental que se vive en el mundo. Por otro lado es importante reconocer la marcada influencia psicoanalista existente dentro de sus postulados de Maslow, especialmente en su definición de enfermedad, y aunque le da un gran peso teórico, personalmente dificulta un poco la compresión por qué no domino conceptualmente gran parte de la teoría freudiana.

En la película Patch Adams, se puede identificar uno de los planteamientos hechos por Maslow: no es posible ningún tipo de salud psíquica y/o cura para la enfermedad, a menos que se ame y se respete al otro y a uno mismo desde la esencia del ser humano; Adams practica esta premisa, el fundamento su labor es el amor, usa el amor y el respeto por cada uno de sus pacientes para lograr identificar sus motivos, sus razones, sus sueños y el proyecto de vida de las personas a pesar de su situación particular, él busca más allá de la cura aparente a un dolencia o malestar físico, él aborda particularidades de cada quien, identificando a sus paciente como personas únicas, con características propias, que no necesitan reconstruir su cuerpo, sino que necesitan aliviar su psique. Hunter Adams, experimentó la enfermedad psíquica, al intentar suicidarse, pero en el film, se muestra como a pesar de la situación, pudo dar fuerza a su naturaleza interior, esto lo alcanzó identificando su capacidad y potencialidad para ayudar a quienes necesitaban mas que una medicina para aliviar sus dolencias, Adams consiguió recuperar su salud psíquica gracias a la autorrealización, madurez emocional, individuación, autenticidad, productividad, humanidad integral.

Adams hace uso de las relaciones humanas cálidas, equitativas, respetuosas, igualitarias, solidarias y responsables como principio para el ejercicio de su profesión, este hecho invita a reflexionar a quienes nos desempeñamos en los procesos de intervención con seres humanos, invita a mirar qué tan humanos somos con el otro, qué tanto hacemos en verdad por ayudar, cuál es en realidad nuestra labor, cuan grandes es la responsabilidad que un psicólogo debe asumir, la cinta muestra que el hecho de tener un titulo que nos acredite como profesionales no hace que en realidad nuestro trabajo sea útil para los demás, así mismo, evidencia la corrupción que el amor por el dinero y el poder ha provocado en la medicina, el arte, las leyes y la ciencia. Sentir y vivir la naturaleza interna de la que tanto habla Maslow es una forma válida para llegar a ser humanos con nosotros mismos y con los demás.

Adaptación

Realmente no puede identificar, o no tengo claridad suficiente acerca de este concepto en Maslow, lo relacioné inicialmente con algún tipo de equilibrio, como él que el menciona entre espontaneidad y control o el que existe entre salud y enfermedad, pero, después de finalizar la lectura, siento que también se ajusta a las propiedades de la aceptación del “yo”, y estoy un tanto confundida, esta es la razón por la que no pude establecer su relación con el film. Espero poder aclarar mi confusión para poder aplicar el término a una excelente película como lo es Patch Adams.

viernes, 5 de agosto de 2011

Bioética, Eutanasia & psicología.

 Bioética, Eutanasia y Psicología

           
“… A nadie daré una droga mortal aun cuando me sea solicitada, ni daré consejo con este fin. De la misma manera, no daré a ninguna mujer pesarios abortivos. Pasare mi vida y ejerceré mi arte en la inocencia y en la pureza”.                                                                      
Juramento Hipocrático

La bioética es definida como  el estudio de las ciencias de la vida y de la salud, examinada a la luz de los valores y de los principios morales; las cuestiones de las que se ocupa son muy diversas; sin embargo, en el fondo, todas ellas nos remiten a una serie situaciones particulares que conciernen a todos en tanto somos seres humanos (Luna & Salles, 1998). El derecho a morir, a través de la práctica del denominado suicidio asistido o eutanasia, es uno de estos dilemas morales que obliga al  hombre a enfrentar su propia naturaleza y todas las contradicciones que este hecho desencadena. Este escrito tiene como objetivo tratar de establecer relación entre la bioética, la eutanasia y sus implicaciones para la psicología, partiendo desde lo que significa ser humano y vinculando este significado con el concepto y finalidad de la eutanasia y la visón que se tienen de este concepto desde perspectivas opuestas.

De acuerdo con los planteamientos de Maturana (1996), el hecho de que el hombre nazca como un ser vivo con características de tipo biológico en desarrollo, no lo convierte necesariamente en ser humano, el proceso de humanización surge de la vida de relación e interacción con el otro, y es determinado por las condiciones culturales que le proporcione la sociedad a la que pertenece, por lo tanto, no puede ser reducido a proceso
de evolución biológica.  Desde esta perspectiva, es válido cuestionar, qué sentido de ser humano existe en un organismo cuya condición biológica se encuentra altamente deteriorada, hasta el punto que imposibilita la satisfacción de necesidades físicas y psicológicas básicas. El sujeto, debido a su estado orgánico, debe soportar un sin numero de dolencias, padecimientos y limitaciones físicas, que repercuten  en el mantenimiento de sus funciones psicológicas: el individuo pierde el control de su cuerpo, de sus emociones, de sus sentimientos, de sus pensamientos, de sus creencias, y de sus actos, depende de otras personas y de algunas herramientas tecnológicas para compensar funciones corporales primarias, se hace imposible toda alternativa de comunicación y de interacción con el medio circundante, le es imposible tomar decisiones y manifestar su voluntad, el sujeto pierde completamente su autonomía; su identidad se ve indiscutiblemente deteriorada cuando su cuerpo deja de ser el representante simbólico de conflictos y de formas de relación y se convierte en un elemento al que un extraño y/o conocido puede tener acceso de manera invasiva, su cuerpo deja de pertenecerle (Núñez & Cols, 2002). 

¿Puede considerarse entonces, qué es adecuado alargar el proceso inevitable de muerte de un ser vivo que se encuentra limitado en su proceso biológico, que es víctima de una condición en salud deplorable, con pocas o ninguna posibilidad de recuperación adecuada, que no cuenta con ninguna de las estructuras psicológicas que le permitan ser humano, a quien los indicadores acerca de calidad, nivel, condiciones, medios y relaciones de vida manifiestan que ninguna de sus necesidades –axiológicas y/o ontológicas- pueden ser satisfechas adecuadamente?
La respuesta a este interrogante puede ser evaluada desde diversas perspectivas, para el caso del presente ensayo serán tenidas en cuenta, la posición de la iglesia católica y la visión de la Fundación Pro Derecho a Morir Dignamente. La Iglesia Católica, mantiene una posición de rechazo bastante radical frente a la eutanasia, afirma que es un crimen contra la vida humana y la ley divina, asegura que jamás debe ser  permitido matar a un paciente, ni siquiera para no verlo sufrir o no ocasionarle sufrimiento. Ni el paciente, ni los médicos,  ni el personal sanitario, ni los familiares tienen la facultad de decidir o provocar la muerte de una persona; consideran que no es lícito renunciar a cuidados o tratamientos disponibles, cuando se saben que resultan eficaces, aunque sea sólo parcialmente, además, sostiene que el Estado no puede atribuirse el derecho de legalizar la eutanasia, pues la vida es un bien que prevalece sobre el poder mismo (Orlandis, 1998).
           
Para la Fundación Pro Derecho a Morir Dignamente, la eutanasia significa buena muerte o bien morir, pero también implica, paradójicamente, acercarse a la vida, a la vida vivida de manera adecuada, a la vida llevaba bajo la condición verdadera de lo humano; esta concepción se asemeja bastante a la planeada por Humberto Maturana -anteriormente expuesta-, lo que caracteriza al ser humano no es la vida biológica,   al hombre le singulariza, le forma y le define la vida humana,  que es la vida intelectiva y la vida de relación; cuando se plantea la eutanasia como una alternativa de vida, se hace en defensa del ser razonable, emocional, social y cultural, no en defensa del estado vegetativo, que no es un tipo de vida humana. Permitir la muerte es reconocer que la vida humana tiene un fin, es una forma para hacer más digno al ser humano y de reconocer la vulnerabilidad de la existencia. La eutanasia es la respuesta a la degradación de la enfermedad irreversible, es la posibilidad de ofrecer la posibilidad de morir de manera digna, libre, tranquila y aceptada (De Villena, 1995).
Abordar un tema que tiene implicaciones éticas y/o morales es complicado en tanto resulta casi imposible separar la experiencia personal,  de la situación en cuestión, más sin embargo, considero que el derecho a morir dignamente proporciona mayor calidad humana en la prestación del servicio médico y, facilita la disminución del sufrimiento del paciente y de su entorno familiar. Más sin embargo, considero que la dificultad para adoptar las estrategias de muerte asistida, está directamente relacionadas con la cultura y el sistema de creencias; no somos educados para aceptar la muerte como un proceso inherente al ciclo vital, creemos que de alguna manera nosotros y nuestros seres queridos somos “inmortales” y no estamos preparados para aceptar esta situación con realismo y tranquilidad.  El asumir  una posición tan trascendental como esta, es aún más difícil, para quienes tienen profundas creencias religiosas, ya que parten del supuesto de que el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios y por tanto este ser superior es el único capaz de poner fin a la existencia del hombre. Como opinión personal me gustaría agregar que cada persona debe tener derecho a dirigir su vida hasta el final y a decidir en cualquier momento lo que más le conviene, la petición de la eutanasia es una decisión íntima que depende del concepto de vida que tenga cada quien, por tanto, el paciente es el único que debe decidir sobre la interrupción o prolongación de su vida, en el caso de que se encuentre en condiciones para hacerlo, pero para ello debe estar correctamente informado de su estado de salud y de las posibles alternativas.

Referencias
De Villena, L. (1995). Antibábaros. Sevilla, España: Renacimiento. Pp. 23.
Luna, F. & Salles, A. (1998).  Bioética: Investigación, muerte, procreación y otras           cuestiones. Buenos aires, Argentina: sudamericana.

Maturana, H. (1996). El sentido de lo humano. Chile: Dolmen. Pp. 141-145.
Núñez, L., Rodríguez, C., Galvis, C., Arias, G., Sáenz, M., Ovalle, C. (2002). Ensayos en          bioética: Una experiencia colombiana. Bogotá, Colombia: Ediciones El Bosque.

Orlandis, J. (1998). La Iglesia Católica en la segunda mitad del siglo XX.  Madrid, España: Editorial palabra. 

jueves, 4 de agosto de 2011

La hora 11 Guía para la acción en la penúltima hora






La hora 11 es un documental que busca despertar y movilizar la conciencia de los seres humanos frente a las consecuencias que tiene para el medio ambiente el comportamiento irresponsable del hombre desde que ha hecho del planeta tierra su hogar y lo ha convertido en su fuente directa de provisión de recursos. Este documental ofrece una mirada retrospectiva que evidencia algunas de las principales causas del deterioro al que el hombre ha llevado al ecosistema,  en contraste plantea algunas soluciones susceptibles de ser implementadas, que de ser aplicadas a tiempo podrían contrarrestar el avance del deterioro y la destrucción ambiental.

El documental conduce a la reflexión acerca de la complejidad del fenómeno de destrucción del planeta tierra. Los problemas ambientales no pueden ser entendidos de manera aislada, deben ser abordados y comprendidos desde una perspectiva global ya que surgen como consecuencia de múltiples factores que interactúan de modo permanente: el despilfarro de unas sociedades repercute directamente en la pobreza de otras y contribuye al deterioro ambiental general, el modelo de vida de gran cantidad de seres humanos supone el gasto de recursos naturales y energéticos cada vez más creciente e insostenible, las formas industriales de producción y consumo masivo suponen a mediano plazo la destrucción del planeta. Algunos efectos de la crisis ecológica ya son claramente perceptibles: aumento de las temperaturas, agujero en la capa de ozono, desertificación, acumulación de residuos radiactivos, inundaciones, sequías, aumento del efecto invernadero, contaminación de aguas y suelo, contaminación del aire, extensión de enfermedades como el cáncer o la malaria, insalubridad del agua dulce, inseguridad alimentaría, pérdida de biodiversidad y de espacios naturales, agotamiento de los recursos renovables y no renovables, entre otros. En síntesis, la destrucción y degradación de los ecosistemas ha incrementado las condiciones de vulnerabilidad de los seres humanos frente a los desastres naturales, y en la práctica está teniendo como consecuencia que los efectos del calentamiento global se multipliquen en gravedad y en frecuencia.

El hombre haciendo uso de sus facultades mentales, en especial, de la inteligencia, se ha dado a la tarea de progresar y mejorar sus condiciones de vida, en el proceso ha perdido los límites, saqueando y explotando la naturaleza de forma desmedida; este deseo desproporcionado por dominar todas las formas de vida posible ha sido envuelto por la falta de conciencia y de responsabilidad. El deseo por acaparar recursos deja como consecuencia un planeta que empieza a agonizar. Cabe entonces preguntar ¿cuánto tiempo podrá soportar el ecosistema los atropellos que los seres humanos realizamos en su contra? El dilema que se presenta ante nuestros ojos supera las experiencias que con el ambiente haya tenido cualquiera de las generaciones humanas que nos ha antecedido, la destrucción que se aproxima es inminente. De manera entonces que es absolutamente necesario que los seres humanos cambiemos nuestro proceder, porque al apartarnos de la naturaleza nos hemos convertido en seres ambiciosos y  faltos de escrúpulos; estamos en la obligación de reconciliarnos con la naturaleza, de reconocer nuestra falta de capacidad y aprender de las culturas a las que por años hemos segregado.  

Comunidades indígenas como las que habitan la Sierra Nevada De Santa Marta, conocen perfectamente el valor de la tierra y de la naturaleza, es una sociedad tan avanzada que ha logrado lo que nosotros no hemos podido hacer a pesar del exceso tecnológico e industrial, ellos respetan la naturaleza, conocen su valor, no se atreven a interferir en sus formas, su relación con la madre tierra tiene lugar en el marco del respeto y la responsabilidad. Es curioso que una minoría abiertamente excluida por el sistema capitalista conserve en el interior de su estructura sociocultural la capacidad y el interés de valorar la importancia del planeta tierra y puedan vivir en armonía con sus formas. Comunidades como esta, a las que la sociedad “moderna” abiertamente rechaza por lo obsoletas que pueden parecer sus prácticas están conformadas por personas mucho mas responsables y sensibles ante la fragilidad de la condición humana que tal vez muchos de quienes hacemos partes de la sociedad desarrollada.  

Si la destrucción del planeta se continúa perpetuando ninguno de los múltiples avances tecnológicos servirá para tratar de preservar la vida en el planeta tierra, la fuerza de la naturaleza supera la capacidad humana, ante su potestad somos criaturas insignificantes; de modo que es hora de que asumamos nuestra responsabilidad, es posible empezar por cosas pequeñas que en realidad se traduzcan en acciones significativas: la unión de hechos pequeños pueden cambiar el curso de la naturaleza.